Durante años hemos cometido el mismo error: pensar que comunicar era cosa exclusiva de márketing. Ellos graban. Ellos publican. El resto trabaja. Pero hoy la comunicación ya no está solo en lo que una marca dice, sino (cada vez más) en lo que una marca hace. Cuando un cliente toma una decisión de compra, busca algo más que precio o prestaciones. Busca seguridad, coherencia y confianza. Quiere entender qué hay detrás.
Por eso la comunicación ya no se limita al márketing. Sea cual sea tu área, tienes que saber explicar lo que haces, porque la marca se construye desde muchos puntos: producto, servicio, procesos y personas.
Las marcas más consolidadas lo han entendido a la perfección y dan voz a sus equipos para explicar cómo se construyen sus productos. El formato importa menos que el efecto: cuando lo cuenta alguien que lo conoce, suena más real y mucho más creíble.
Y esto no es solo cosa de grandes empresas. Cualquier profesional puede generar confianza mostrando cómo trabaja o por qué toma ciertas decisiones. Dentro de cualquier empresa ocurre lo mismo: perfiles técnicos, operaciones, RRHH o ventas explicando su día a día. No es postureo. Es valor. Es employee-generated content.
Teoría contra realidad
El employee-generated content suena bien sobre el papel, pero llevarlo a la práctica es otra cosa. Genesys lo comprobó al lanzar un programa de embajadores que no funcionó al principio. No era el qué, sino el cómo. El cambio llegó cuando lo transformaron en un sistema de retos con incentivos. A partir de ahí aumentó la participación y, como consecuencia, la marca ganó visibilidad, confianza y posicionamiento.
Y aquí está la clave: comunicar no es exponerse, es dar claridad. Es convertir lo que ocurre dentro en algo que se entiende fuera.
Por eso, en este 2026 no te pedirán que seas influencer. Te pedirán que sepas explicar tu trabajo. Y eso, aunque no lo parezca, también es márketing.
Chief marketing officer (CMO) en Grupo Nexta
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