La desinformación en redes es un fenómeno estructural que no se distribuye de forma homogénea sino que se concentra en ámbitos sensibles del debate público, teniendo como principales víctimas a políticos, periodistas y jueces. El resultado de tanta noticia falsa, descontextualizada o manipulada es “la erosión de la confianza en instituciones clave del sistema democrático”. Esta es una de las conclusiones de ‘Entre el ruido y los datos’, un estudio de Fad Juventud, presentado este jueves en Madrid. El informe disecciona mil mensajes publicados en X (antes Twitter) y advierte de que casi el 20% contienen desinformación, con especial incidencia en las áreas de migración, justicia y política. Un 45% de las menciones desinformadoras están alineadas ideológicamente con la extrema derecha.
El estudio se ha presentado durante la jornada ‘De la incertidumbre a la confianza: educar para entornos digitales seguros’, organizado por Fad con el apoyo de Google.org. Coincidiendo con el revuelo a raíz del anuncio del presidente del Gobierno de incluir un artículo en la futura ley de protección digital a los menores para prohibir expresamente el uso de redes a los menores de 16 años, Fad y Google.org han lanzado ‘Sé genial en internet’, un programa de competencia digital que llegará a 16.500 niños, niñas y adolescentes, 2.000 familias y 2.450 docentes de toda España. El objetivo es enseñar a manejar las herramientas digitales de forma segura y desarrollar el pensamiento crítico, la vacuna más eficaz para evitar la manipulación.
«La educación digital es clave, pero también son necesarios otros cambios, como la implantación de la verificación de edad o la transparencia en los algoritmos»
Verificación de la edad
“La educación digital es clave para lograr que los menores sean menos vulnerables en los entornos digitales. Pero también son necesarios otros cambios, como la implantación de la verificación de edad o la transparencia en los algoritmos. En este sentido, confiamos en el proyecto de ley que se trabajó de forma consensuada con el Ministerio de Juventud e Infancia”, ha asegurado la directora general de Fad Juventud, Beatriz Martín Padura.
El proyecto de ley, que se está tramitando en el Congreso de los Diputados, ordena que la edad para consentir el tratamiento de datos de carácter personal -un paso necesario para registrarse en una red social- pase de 14 a 16 años. Es decir, si un chaval menor de 16 años quiere tener perfil en redes, deberá pedir consentimiento previo a su madre, padre o tutor. Sin embargo, las medidas anunciadas el martes por el presidente del Gobierno suponen dar un paso más allá porque implican la prohibición expresa de que los menores de 16 tengan acceso a las redes, con independencia de si sus progenitores consienten o no. La verificación de la edad, anunciada también por Pedro Sánchez, ya estaba incluida en el proyecto de ley.
El presidente ha sido objeto estos días de insultos por parte de los directivos de redes, como X (antes Twitter) y Telegram, que le han acusado de censor. Los planes del Ejecutivo pasan por reformar el Código Penal para que los máximos responsables de las plataformas digitales puedan ser considerados penalmente responsables de las infracciones cometidas en sus servicios, especialmente cuando incumplan una orden de retirada de contenidos ilícitos.
Casi 6 de cada 10 mensajes desinformadores son de carácter engañoso -contenidos manipulados, teorías conspirativas o atribuciones falsas- y se concentran contra colectivos vulnerables, como los migrantes
La red social X es, precisamente, el objeto de estudio en la investigación de Fad, cuyos técnicos han monitorizado la desinformación que circula en los tuits y la difusión entre adolescentes y jóvenes, quienes, sin embargo, son más proclives a usar otras redes, como Instagram o TikTok. X es especialmente controvertida dado que los discursos de odio que alberga esa red han aumentado un 50% desde que el multimillonario Elon Musk la compró, según un reciente estudio de la Universidad de California.
Manipulación y falsedad
La conclusión del análisis de Fad es que el 18,5% (casi dos de cada 10) de los contenidos que circulan en X contienen desinformación, integrada de forma habitual en la conversación digital y con un impacto directo en la manera en que adolescentes y jóvenes se informan, opinan y construyen su visión de la realidad. Casi 6 de cada 10 mensajes desinformadores son de carácter engañoso –contenidos manipulados, teorías conspirativas o atribuciones falsas– y se concentran en discursos dirigidos contra colectivos vulnerables, siendo la migración el ámbito más afectado.
«Las personas que verifican fuentes y consultan medios más fiables tienen menos probabilidades de caer en bulos, contribuyendo a limitar su propagación»
Del total de contenidos desinformadores, casi el 19% son mensajes descontextualizados mientras que el 15% corresponden a la etiqueta de ‘bromas’ y el 12% son exageraciones (se sobredimensiona un hecho real). “Los datos evidencian el gran alcance de la desinformación en redes sociales y subraya la importancia de contrastar información. Las personas que verifican fuentes y consultan medios más fiables tienen menos probabilidades de caer en bulos, contribuyendo a limitar su propagación”, reconoce el informe.
Análisis de figuras referentes
La política (entendida como las relaciones entre partidos políticos) es la conversación más frecuente en X, representando aproximadamente una de cada cuatro menciones. “Se emplean narrativas polarizantes para desacreditar adversarios y fomentar divisiones sociales”, alerta el estudio. La migración es el tema que más desinformación acapara (50%), seguida de cerca por la justicia (47%), la religión (43%), los conflictos bélicos (41%) y medios de comunicación (38%). Dentro de estas temáticas, al menos una de cada tres menciones contiene desinformación. En el caso concreto de los medios de comunicación, la desinformación consiste en atribuirles agendas o sesgos no probados, exagerando su influencia o tergiversando coberturas. “Se debilita la confianza pública en su función como fuente de información independiente”, alertan los técnicos de Fad.
Para elaborar el estudio, los técnicos de FAD han monitorizado la red social X y han realizado una codificación manual de 1.000 tuits en función de seis variables: tipo de bulo, temática, tono, orientación política, víctima del bulo y adscripción geográfica. También han analizado los perfiles más referenciados en X en España, identificando cien actores importantes en la generación y difusión de desinformación. El informe destaca que los primeros altavoces de la desinformación son creadores de contenidos, la mayoría son cuentas anónimas, aunque también hay perfiles activistas o profesionales. La desinformación prospera porque los algoritmos actuales premian contenidos que generan confrontación, polarización y emociones intensas como la rabia y la indignación. El diseño actual favorece a los creadores que priorizan la viralidad con mensajes rápidos y sensacionalistas, relegando a quienes contrastan información y producen contenido de calidad.
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