Durante años desplazada por teclados y pantallas, la escritura cursiva regresa poco a poco a las aulas. Investigaciones recientes indican que aprender a escribir a mano no solo mejora la motricidad fina, sino que también estimula funciones cognitivas esenciales para el desarrollo del lenguaje y la memoria.
Luego de ser borrada de los programas escolares debido al auge de la digitalización, la escritura a mano está regresando lentamente a las currículas para niños de entre 8 y 11 años de edad en distintos puntos del planeta. Las investigaciones avalan la importancia de la letra cursiva en el desarrollo cerebral, según un artículo publicado en la revista Nature.
En los últimos años, varios sistemas educativos han reintroducido la enseñanza de la letra cursiva y el ejercicio de la escritura a mano: New Jersey exigió recientemente cursiva en los grados 3 a 5 y se sumó a cerca de dos decenas de estados que han aprobado normas similares. El fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos: en países como Francia o Brasil la cursiva nunca dejó de enseñarse.
Letra cursiva y escritura a mano: beneficios neurocognitivos
No se trata de una moda reaccionaria: el regreso de la letra cursiva se apoya en evidencia científica que vincula la escritura a mano con beneficios cognitivos. Estudios revisados por especialistas muestran que el acto físico de trazar letras activa redes cerebrales implicadas en la memoria, el reconocimiento de grafías y la coordinación visomotriz. Ese aprendizaje multisensorial, que mezcla lo visual, lo táctil y lo motor, parece favorecer la consolidación de la memoria y el procesamiento lingüístico, de una forma que teclear o usar una pantalla táctil no logran igualar.
Docentes que han vuelto a incorporar ejercicios caligráficos aseguran que la práctica mejora la legibilidad, acelera la toma de apuntes y potencia la destreza manual. Para alumnos con dificultades específicas, como algunos trastornos del aprendizaje, la intervención mediante actividades de caligrafía puede funcionar como complemento terapéutico, estimulando vías cognitivas menos explotadas por la enseñanza exclusivamente digital.
Buscando el equilibrio: tecnología, digitalización y escritura a mano
Estas observaciones conectan con estudios que han comparado grupos que practican escritura a mano frente a quienes solo usan teclado, hallando ventajas considerables asociadas al gesto manual. A pesar de esto, la reintroducción de la cursiva enfrenta objeciones legítimas: los críticos recuerdan que las currículas escolares ya están sobrecargadas y sostienen que añadir horas de caligrafía podría restar tiempo a otras competencias emergentes, como la alfabetización digital, la IA o la programación.
Una vía intermedia que proponen algunos expertos consiste en modelos híbridos: reservar momentos para la práctica manual en las etapas tempranas del aprendizaje, mientras se integra de forma sistemática el uso de herramientas digitales. Ese equilibrio permitiría aprovechar los beneficios neurocognitivos de la escritura a mano, sin renunciar a las competencias tecnológicas esenciales en el siglo XXI.















