La Eurocámara retoma las negociaciones del acuerdo comercial entre la UE y EEUU, pero no lo descongela

Las claves

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El Parlamento Europeo no ha logrado un consenso sobre el acuerdo comercial con Estados Unidos, manteniendo congelada la ratificación.

El acuerdo, conocido como Acuerdo de Turnberry, incluye la reducción de aranceles a productos industriales estadounidenses y la langosta, a cambio de que EEUU limite al 15% el arancel a productos europeos.

Las negociaciones se retomarán en la comisión parlamentaria de Comercio Internacional el 24 de febrero y posteriormente en el pleno de la Eurocámara.

Algunos grupos políticos condicionan su apoyo a que EEUU respete la soberanía europea y advierten sobre los riesgos de retrasar el pacto para la economía europea.

El Parlamento Europeo no ha logrado llegar a una posición común este miércoles sobre el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos — Acuerdo de Turnberry— que llevaba cerrado desde el verano pasado.

La reunión en la Eurocámara no ha sido suficiente para acordar su postura respecto a la eliminación de los aranceles sobre los productos industriales estadounidenses y la langosta.

Por su parte, Washington ya redujo los aranceles sobre los automóviles europeos después de que Bruselas introdujera la legislación que los eurodiputados aún debaten.

La ratificación del acuerdo quedó congelada por las recientes amenazas de Donald Trump de adquirir Groenlandia y su amenaza de imponer aranceles a los países europeos que habían enviado tropas a la isla del Ártico.

Sin embargo, la Eurocámara decidió fijar este miércoles como día para reanudar su tramitación cuando el mandatario estadounidense anunció que retiraba las amenazas arancelarias.

Por tanto, y debido a la falta de consenso de la reunión celebrada, se espera que la comisión parlamentaria de Comercio Internacional vote dicho acuerdo el próximo 24 de febrero —para que más adelante pueda pronunciarse también el pleno de la Eurocámara, en una sesión todavía sin fecha—.

El acuerdo arancelario que selló la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, con el presidente estadounidense el pasado julio en Escocia supone que Washington se compromete a limitar a un 15% el arancel sobre las compras a la Unión Europea, pero a cambio los europeos renuncian a tomar represalias recíprocas por ese porcentaje gravado.

Hasta ahora, solo se ha aplicado la parte del acuerdo que afecta a las exportaciones europeas, pero la UE no está importando los productos estadounidenses al 0 % porque el Parlamento Europeo todavía no ha ratificado el acuerdo.

En su revisión del acuerdo, los eurodiputados acuerdan retomar la tramitación «siempre que Estados Unidos respete la integridad territorial y la soberanía de la Unión y sus Estados miembro y cumpla los términos del ‘Acuerdo de Turnberry'».

Así las cosas, los eurodiputados han acordado incluir entre los motivos de suspensión de las preferencias arancelarias concedidas «las amenazas a los intereses esenciales de seguridad de la Unión o de sus Estados miembro, incluida su integridad territorial».

«Tenemos que fijar límites claros y estar listos para congelar negociaciones o la aplicación del acuerdo en cualquier momento si la situación lo requiere», incidió el jefe de la Comisión de Comercio de la Eurocámara, el socialdemócrata Bernd Lange.

Reacciones de los grupos

En un comunicado, el grupo de los Socialistas y Demócratas (S&D) ha avisado de que la reanudación de los trabajos «no es un cheque en blanco» y ha asegurado que no votarán «a favor de ningún acuerdo con Estados Unidos mientras el presidente Trump siga socavando la soberanía de Europa».

En un comunicado, el Partido Popular Europeo (PPE) urgió al resto de grupos a aprobar el pacto con EEUU ahora que Trump ha retirado su amenaza, y aseguró que cada año que se retrase supondrá unas pérdidas de unos 5.000 millones de euros en aranceles para la economía europea y que genera incertidumbre en la relación comercial transatlántica.

«Bloquear o reabrir elementos que escapan a la competencia del Parlamento solo aumentaría la inestabilidad y socavaría la credibilidad de Europa. Seguir adelante restaura la confianza empresarial, reduce costes innecesarios y protege los intereses industriales y agrícolas de Europa», ha valorado, por su parte, el PPE.

«Apoyamos firmemente que se alcance un acuerdo lo antes posible. Cualquier retraso adicional solo añade incertidumbre a la industria europea y socava la confianza empresarial», declaró Michael Strauss, portavoz del grupo de derecha Conservadores y Reformistas Europeos (ECR).

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