Facilitar el desarrollo de Painless, proyecto internacional liderado por la USC que busca mejorar la comprensión de los mecanismos del dolor oncológico, así como estudiar la viabilidad y eficacia de un tratamiento no farmacológico para aliviarlo, es el objetivo de una reciente alianza entre la empresa Mobify y el grupo de investigación BaP (Brain and Pain), para poner a disposición de los investigadores que asisten a las sesiones de evaluación y seguimiento en los hospitales de toda Galicia una serie de vehículos eléctricos de alquiler de corta duración con una simple app que se encuentran repartidos por Santiago desde finales de 2024.
«Nosotros pagamos el servicio, aunque es cierto que tenemos una tarifa algo más baja por uso continuado, pero en ningún caso es gratuito», recalca en conversación con EL CORREO GALLEGO, la directora de BaP, María Teresa Carrillo de la Peña, quien recuerda que Painless, financiado por la UE con 7 millones de euros, arrancó en Galicia hace un año y medio, si bien se lleva a cabo paralelamente n Suiza, Alemania e Israel.
De la Peña explica que utilizan un sistema de alquiler de coches por horas, «algo que nos encaja bien», dice, ya que habitualmente utilizan el coche «entre cuatro y ocho horas» para ir a evaluar pacientes y volver. Al respecto, apunta a que en el Campus Sur «siempre suele haber disponibilidad».
Según destaca la experta en dolor crónico, el equipo investigador utiliza el servicio desde «hace aproximadamente un mes», facilitando así los desplazamientos.
¿Cómo funciona la neuroestimulación aplicada a pacientes con dolor oncológico?
En el proyecto Painless trabajan con pacientes que tienen dolor oncológico, normalmente personas que ya han terminado su tratamiento contra el cáncer «pero a las que les ha quedado el dolor como una secuela». En estos casos, después de probar distintos abordajes farmacológicos y «no obtener una respuesta adecuada», lo que hacen es probar una técnica de neuroestimulación.
Carrillo lo define como un procedimiento «no invasivo», que los pacientes pueden aplicar en el domicilio «de forma sencilla». La investigado pone en valor una técnica que «ya ha mostrado eficacia en otros problemas de dolor crónico» y, además, los ensayos disponibles hasta ahora en dolor oncológico «también muestran efectos positivos«, tanto en la reducción del dolor como en la reducción del uso de fármacos.
La neuroestimulación, según explica la investigadora, consiste en administrar corrientes eléctricas de muy baja intensidad a través del cuero cabelludo, con un casco de electrodos portátil, para modificar los mecanismos cerebrales implicados en la percepción y la modulación del dolor.
Se trata de quince sesiones en casa. Los pacientes tan sólo acuden a los centros hospitalarios de referencia para el entrenamiento y las posteriores evaluaciones.
«Aprenden a colocarse los gorros, a humedecer los electrodos con suero fisiológico, a conectar el aparato y a comprobar que la estimulación se puede realizar correctamente», incide. Cada sesión dura 20 minutos y el dispositivo está programado para que solo se pueda hacer una sesión al día durante quince días seguidos.
El objetivo de llegar a más pacientes
Por el momento el número de personas que han probado el tratamiento de neuromodulación en la comunidad gallega se sitúa en las 25. «Nos gustaría llegar a las noventa», asegura.
Las personas interesadas en participar en el estudio pueden contactar con los investigadores por teléfono o whatssap al 611618774














