La decisión del Gobierno de prohibir las redes sociales entre menores de 16 años está escociendo a los magnates tecnológicos. Si ayer fue Elon Musk el que tachó al presidente Pedro Sánchez de ser un «tirano» y un «traidor del pueblo», hoy ha sido el turno del dueño de Telegram.
El multimillonario ruso Pavel Durov ha utilizado su plataforma de mensajería para lanzar un mensaje de denuncia contra el Ejecutivo español en el que asegura que la batería de medidas anunciadas para tratar de poner coto a los abusos en internet amenazan con «convertir a España en un Estado de vigilancia bajo el pretexto de protección».
En su juicio, el proyecto español supone una «señal de alarma roja para la libertad de expresión y la privacidad».
El controvertido empresario, conocido como el Mark Zuckerberg ruso, fue detenido en 2024 por la policía francesa por no cooperar en una investigación sobre la difusión de contenido de abuso sexual a menores y el comercio de drogas en la aplicación que controla.
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