La batalla electoral aragonesa está enfocada en PP y Vox. Con unas encuestas que dan nula posibilidad a la izquierda de conformar una alternativa de gobierno, la principal duda que queda es saber en qué grado dependerá el popular Jorge Azcón, actual presidente autonómico en funciones, de Vox, la única formación en la que a priori podrá apoyarse. De media, los sondeos le dan de 29 a 31 escaños por los 10-13 en los que se mueven los ultraconservadores. Pero dentro de esa batalla, hay un enfoque particular no poco relevante y en la que Santiago Abascal y Alejandro Nolasco están insistiendo para ampliar el número de votos en el entorno rural: la indignación del sector primario por la subida de los costes de producción, los bajos ingresos en origen frente al precio de venta, o más directamente por «las políticas de la UE», se ha dicho en estos días atrás de tractoradas.
Estos días el foco se ha puesto sobre el acuerdo UE-Mercosur, paralizado temporalmente por recurso judicial al TJUE de la mayoría de la Eurocámara al margen de populares -salvo algunos eurodiputados-, socialistas y liberales. La mayoría del sector agrario español cree que habrá competencia desleal una vez se materialice ese pacto, con la llegada de productos de Latinoamérica. No creen que vaya a respetarse las clausulas espejo, que se exija la misma calidad y proceso a esos productos para su entrada en el mercado que a los españoles y el resto de europeos. Desde el Gobierno se alude a la oportunidad y la apertura a nuevos mercados para los productos españoles. Se incide en la protección adicional, los controles reforzados y otro tipo de salvaguardas. Vox abona la primera tesis, la de los trabajadores agrícolas.
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Por un lado, sabe que hay una tendencia al alza de este sector a apoyar a sus siglas. El histórico de encuestas y resultados electorales así lo destaca. Pero, además, a ello se une que ese descontento con las políticas europeas le pone en competencia directa frente a un PP que en las anteriores elecciones de mayo de 2023 salió reforzado en los entornos rurales frente al PSOE. Ahí ya Vox se abrió paso frente a 2019. El PP se encuentra en una posición incómoda al respecto del acuerdo con Mercosur. Una posición plagada de matices que complica el entendimiento con esos trabajadores exaltados donde prima contundentemente lo emocional.
El PP viene respaldando estos años atrás junto al PSOE el acuerdo en la UE. También con posiciones conjuntas desde el Congreso. Y pese a aprobarlo en sus fases previas, ahora añade que es esencial que se garantice el equilibrio entre productos en igualdad de condiciones para dar un sí definitivo una vez llegue al Parlamento Europeo. Sin matices, Vox, por el contrario, utiliza este asunto para agitar al campo, adherirlo y a la vez potenciar su discurso antibipartidista como en Extremadura, más contundente que nunca, aunque finalmente acaba condicionando al PP para la gobernabilidad. Asimismo, el marco discursivo permite a los de Abascal introducir el eje nosotros-ellos vinculado a la inmigración. No solo se rechaza las «llegadas masivas de inmigrantes» o la regularización anunciada por el Gobierno, sino que ese rol nativista se sitúa en ámbitos como el comercial, el de la competencia de productos nacionales con extranjeros.
En las vísperas a la campaña electoral, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, intentó frustrar esa senda abierta por completo a Abascal. En la interparlamentaria del partido en A Coruña a principios de enero, Feijóo reivindicó al PP como «el partido del campo y de los agricultores». «Tienen razón: quieren menos exigencias, burocracia y políticas que garanticen la rentabilidad de sus explotaciones y la competencia del sector. Quieren más control de lo que viene de fuera, porque los nuestros [los productos] los controlan cuando salen de España. Y tienen razón cuando piden acuerdos comerciales justos y con garantías que se cumplan». A diferencia de este Gobierno, nosotros lo haremos cuando lleguemos», dijo el popular. Desde Bambú, menos de 24 horas después, soltaron una carcajada demostrando que la competencia es brutal.
En las últimas horas, con la campaña dando sus coletazos, el vicesecretario de Economía del PP, Alberto Nadal, incidió en el asunto de Mercosur, incluso confrontando con la postura de Vox:
Rivalidad directa con Vox
Estos días, Vox acusa al PP de «mentir» y «tomar el pelo» a los agricultores y destacan su «enfado profundo». Directamente, sobre las tractoradas que han recorrido distintos puntos de España, como Zaragoza, algunos representantes del partido como el andaluz Manuel Gavira dicen que los productores identifican a PP y PSOE como los culpables.
Aunque el PP ha sido menos intenso que Vox con este asunto, Azcón lo abordó días después de esa tractorada en la capital aragonesa, justo en el primer acto de campaña junto a Isabel Díaz Ayuso, con quien ha querido dar un empuje desde el principio con ganas de competir por la derecha con Vox para crecer. Una diferencia clave con la estrategia de Extremadura.
Se mostró comprometido con la política agraria común y con el enfado del sector. «Comprendemos la protesta. Es una situación que consideramos no justa por el incremento de costes y la competencia desleal. Se tiene que acabar. No daremos nuestro apoyo a ningún tratado que no tenga cláusulas de salvaguarda, que no cuente con las necesarias ventajas para nuestros agricultores, que elimine el exceso de tramitación y de burocracia», lanzó como Feijóo, desde una perspectiva más política que emotiva como la empleada por Vox, una dicotomía entre elite-pueblo.
«No daremos apoyo a ningún tratado que no tenga cláusulas de salvaguarda», dice Azcón. Vox acusa al PP de «tomar el pelo» a los agricultores
Al final el PP se centra más en una posición pro incentivos, digitalización y calidad de servicios públicos cuando aborda los problemas rurales o de la España vaciada. Vox, ha optado por dar una perspectiva ideológica al asunto, y señala el rechazo a las regulaciones o a los impuestos. El contexto de competencia no es menor: un territorio muy extenso, muy poco poblado y con identidad local muy marcada. Zonas envejecidas y donde priman las pequeñas localidades y las de tamaño medio. Entre las ventajas del PP, es su implantación municipal a diferencia de Vox.
El PP fue el más votado en los entornos más rurales en 2023. En la provincia de Teruel casi sacó diez puntos de diferencia al PSOE -31,03% vs. 22,72%- y en la de Huesca -35,34% vs. 30,05%- y Zaragoza -36,3% vs. 30,43%- en torno a cinco puntos. Vox logró el 10%. El PP sumó entre un 4 y un 10% del voto y Vox duplicó el suyo respecto a 2019. Esa tendencia se replicó homogéneamente en los pequeños enclaves, en Cinco Villas (Zaragoza), en Alto Géllego (Huesca) o en el Bajo Aragón (Teruel). Y ahora, de cara a estos comicios, se apunta a una capitalización de votos por parte de Vox pese a que la competencia es firme.
Hay un contraste entre el voto al campo entre Aragón, donde se lo disputan Vox y PP, y en el resto de España, donde el CIS lo acota entre PSOE y Vox en más del 50%
Desde las entidades agrarias, como la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA), se advierte a los partidos pero con especial fijación a quien gestiona: «Desde Europa hasta Aragón, desde [Ursula] von der Leyen hasta Azcón, que se lo tomen en serio, hagan políticas adecuadas para que se incorporen los jóvenes, se pueda vivir dignamente y que los ciudadanos tengan una alimentación digna». En esa dirección apunta Asaja y COAG en Aragón. No se posicionan en contra del PP o a favor de Vox directamente, pero sí arremeten contra quien se pone de lado de las mismas sin poner «soluciones efectivas» sobre la mesa.
En números, el CIS preelectoral de Aragón -el único que ahonda en ello- muestra los microdatos relacionados con el apoyo del sector a PP y Vox. Ahí ganan Abascal y Nolasco esa batalla, aunque no muy lejos del PP, lo que agudiza esa competencia. De los trabajadores del sector primario aragonés con derecho a voto, un 26,3% apoya a Vox. Un 23,1% a Azcón y un 12,5% dice que votará a Pilar Alegría. Hay más de un 6% que se decanta por Se Acabó la Fiesta. De esos votantes, si no pudiesen votar a su partido, los populares lo harían por Vox y viceversa. Hay un 17,1% que aún muestra dudas al respecto y que podría ser decisivo para desplazar a un lado u a otro la balanza de PP y Vox. Un 5,7% no votará, en añadido.
Hay varias pistas para intuir que ese cúmulo de indecisos apoyará a alguna formación de la derecha. En ese estudio, el campo se autoubica en una escala del 1 al 10 siendo esta ultraderecha en un 5, centro, en 29,7%, y en un 10, en el 20,3%. Aunque a la izquierda hay quienes se ubican en un 3 o 4, que coincide con el voto socialista, hay un importante cúmulo de casi 40 puntos aproximadamente que se acumula entre el 6 y el 9. Uno de cada diez agricultores se identifica con un número de esa franja. Si entendemos 5-7 como «centroderecha» y 8-10 como «muy de derechas», ésta se equilibra en un 45,2% vs. 36,5%. Ideológicamente el espectro lo componen el 81,7% del sector primario.
8 de cada 10 trabajadores del sector primario en Aragón se autoubican entre el centroderecha y la derecha
Luego las valoraciones a candidatos. A Azcón en general el sector le da un ‘bien medio-alto’. Se le conoce más que a Nolasco, lo que explica en parte la presencia constante de Abascal en campaña como en Extremadura. Pero a Nolasco, genera división entre quien lo conoce. Un 20,4% le da un 1, «muy mal»; un 23,3% un 5, y un 16,5 un 10. Contrasta con el 43,7% que da un «muy mal» a Alegría.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) a través de su última EPA de 2025, sitúa en torno a los 37.000 los trabajadores del sector primario en Aragón. Unos 380 abandonaron sus explotaciones por las condiciones adversas. La web no facilita de momento una división entre empleados nacionales y extranjeros, aunque en la región en general la distribución es de 83% españoles y 17% extranjeros, lo que permite hacer una simulación: alrededor de 30.700 personas del sector podrán ejercer el voto el 8-F. De acuerdo a los datos del CIS, indecisos son unos 5.500, votantes del PP 7.500 y de Vox 8.460 por 4.020 del PSOE.
Por provincias, en base a esa proporción, en Zaragoza hay en juego 14.100 votos de agricultores o ganaderos. En Huesca 11.000 y en Teruel 5.500. Ese músculo condiciona aproximadamente un escaño en cada una de ellas, aunque en vista del reparto proporcional que hace el CIS, no actuarán todas en el mismo sentido. La falta de un posicionamiento concreto, ligado a un partido, por parte de las asociaciones también responde a esa diversidad ideológica de sus socios. Pero los votos del campo sí pueden ser decisivos para inclinar escaños hacia un lado u otro, especialmente en lugares como Teruel. Y eso es crucial en un escenario donde no se han dado aún mayorías absolutas y donde cualquier baile de cifras puede suponer grandes cambios.
A esos empleos directos, se le suman otros trabajadores ligados a la industria agroalimentaria que no se contempla en el CIS, pero que duplican esas cifras. Unas 20.200 personas trabajan en ella. En torno a 50.000 personas en total.
Como afronten ambas formaciones esta semana de cierre de campaña será crucial. Aragón es la tercera región española con más peso de empleo rural según el INE a término de 2025, un 6,5%. A diferencia del PP, a Vox le votará un mayor porcentaje de agricultores que de voto general, que ronda el 15-18%. A nivel estatal, el apoyo del campo a PP y Vox cambia sustancialmente según la estimación del CIS en su barómetro de enero. El sector primario se divide entre el PSOE mayoritariamente en un 31,3% y en Vox, en un 22,1%, con el PP en 6,4%. Sigue la tendencia del cierre del año pasado. Mercosur o las tractoradas pueden llevar a cambios electorales, pero diferentes expertos en Ciencias Políticas ya resaltan al sector como «muy movilizado» hacia Vox estimando que quizá no hay notables cambios por ese frente. El de los jovenes y el de los abstencionistas y descontentos del sistema que ahora quieren votar pueden ser más clave.















