una economía bisagra en plena ebullición

Durante décadas, Aragón ha sido observada desde Madrid y Barcelona como una comunidad discreta y funcional, más eficaz que ruidosa. Una economía sólida, con niveles de renta y empleo situados históricamente en la parte alta de la tabla nacional, pero sin fuegos de artificio. Aunque capaz de resistir crisis que golpearon con mayor dureza a otros territorios de España, ha sido poco dada a liderar los rankings de crecimiento o inversión. Esa condición intermedia –ni locomotora ni vagón– le ha valido una etiqueta recurrente en los análisis políticos: la del Ohio español. Un territorio bisagra, representativo del promedio nacional, donde se anticipan tendencias y se deciden equilibrios.

Fuente