El Celta regresa esta tarde al Coliséum, el escenario donde certificó brillantemente su última clasificación europea, decidido a sumar frente al rocoso Getafe de José Bordalás un triunfo que consolide su posición de privilegio en LaLiga tras sellar el pasado el jueves en Belgrado su billete para los dieciseisavos de final en el torneo continental.
El último tropiezo en Anoeta, donde los celestes se fueron de vacío pese a jugar más de una hora en superioridad numérica, no ha rebajado las expectativas del grupo de Giráldez, que afronta el choque a rebufo de la sexta plaza y en un momento dulce de juego. El pase europeo, pese a la dificultad del grupo, ha elevado la moral del equipo, que sin embargo se ha visto sacudido en las últimas horas por la noticia de la marcha de Bryan Zaragoza a la Roma.
A la espera de que se resuelva la operación, cuyo desenlace parece inminente, Claudio Giráldez ha decidido no incluir al atacante malagueño en la convocatoria al considerar que «no estaba mentalmente preparado para jugar el partido».
Un duro golpe, la previsible pérdida para lo que resta de curso del que fue fichaje estelar del verano, que en cierto modo se compensa en con el retorno al equipo de Fer López, el fichaje más anhelado, cuya gran actuación el pasado jueves en Belgrado ha disparado la euforia de los aficionados.
No se descarta que, tras la media hora del recital futbolístico que ofreció contra el Estrella Roja, el chico sea titular contra los azulones, aunque no parece probable debido al déficit de minutos que arrastra debido a su falta de protagonismo con el Wolverhampton.
Más allá de Bryan Zaragoza, Giráldez afronta el choque con pocas bajas. Faltará apenas, por enfermedad, Mihailo Ristic, que se recupera de un proceso viral, mientras que Franco Cervi se ha quedado fuera de la convocatoria por decisión técnica. El técnico no ha citado en esta ocasión a Hugo Burcio ni a Andrés Antañón, que retornaron ayer al Fortuna.
El desgaste sufrido en Belgrado en un partido intenso, pero sobre todo en un terreno de juego en mal estado en el que, en palabras de Giráldez, «costaba mantenerse de pie», propiciará cambios de refresco en casi todas las líneas, algo por lo demás habitual con el preparador porriñés, que siempre ajusta su once en función del rival, el cansancio y el estado de forma.
Se cuenta con el retorno de Williot, ausente por sanción en el duelo europeo del Pequeño Maracaná. El sueco vive un gran momento, llega descansado y, sobre todo, supone una alternativa de lo más fiable a la ausencia de Bryan Zaragoza, ya no solo para este partido, sino por lo que resta de curso. Borja Iglesias, como referencia en punta, y Pablo Durán o Jones en perfil derecho podrían completar el frente ofensivo.
Es probable también que Mingueza regrese a uno de los carriles, bien al derecho con Carreira en banda contraria, bien al izquierdo, si Javi Rueda, uno de los más destacados en Belgrado, repite en el costado diestro.
En el medio, Ilaix, Sotelo y Román se disputan dos puestos, mientras en defensa se da por seguro el retorno de Carl Starfelt, ausente en Belgrado por enfermedad, al eje de la línea de centrales, con posible descanso para un Marcos Alonso con mucha carga de partidos, que sería relevado por Carlos Domínguez.
Con su arsenal casi al completo y el empujón anímico que ha supuesto pasar de ronda en Europa, intentará aprovechar el Celta el momento depresivo de un Getafe en problemas que suma 7 jornadas sin ganar y encadena tres derrotas consecutivas.
Giráldez no se fía sin embargo del mal momento de un rival que habitualmente ha dado problemas y ha sido uno de los pocos que doblegó a los celestes esta temporada. El técnico céltico ha pedido a sus jugadores paciencia y ataques largos para superar el sólido engranaje ofensivo de los azulones.
Bordalás, que prepara algunos cambios con respecto al once que cayó en el último suspiro contra el Girona, cuenta con las bajas por lesión de Borja Mayoral, Danvinchi, Abu Kamara, Yvan Neyou y Abdel Abqar.









