La generación de sectores productivos de alto valor añadido se ha topado con un nuevo escalón en la provincia. Un informe de Ineca revela que Alicante afronta desafíos significativos en su transición hacia una economía digitalizada, pero sin la debida atención al talento que ha de generarlo y sin una integración real. Así, mientras los municipios alicantinos se posicionan como tierra ideal para nómadas digitales, el engranaje para retener a los futuros profesionales tecnológicos locales no acaba de materializarse.
El documento realizado por el director de Estudios del instituto, Paco Llopis, se basa en dos puntos. Por un lado, refleja que los «datos educativos analizados revelan vulnerabilidades estructurales que condicionan la capacidad del territorio para competir en sectores tecnológicos avanzados y atraer talento digital cualificado». Desde Ineca se sitúa como el principal obstáculo, el «limitado capital humano con formación superior existente en Alicante». Las cifras que se exponen son que apenas un 23,7 % de población mayor de 15 años con estudios universitarios, la provincia se sitúa sustancialmente por debajo de la media nacional (31,4 %) y de la Comunidad Valenciana (31,5 %). Así, se considera que «esta brecha de casi ocho puntos porcentuales respecto al conjunto nacional representa una desventaja competitiva crítica para el desarrollo de sectores intensivos en conocimiento».
De esta manera, concluye que «la escasez de población con educación superior en Alicante implica una base reducida de talento local disponible, obligando a las empresas innovadoras a importar profesionales de otras regiones o países, con los costes y dificultades que ello conlleva». Aunque el diagnóstico es adverso, concluye que hay margen para la reversión de la situación. No es cuestión de magia, sino de «construir una estrategia de transformación integral» que ocupa y coordine a todos los actores educativos y productivos.
Impresora de resina que utiliza Fempa en su laboratorio de formación. / Jose Navarro
Vulnerabilidad
La elevada proporción de población con niveles formativos bajos y medios (55,7 % con estudios de secundaria o inferiores) sugiere un tejido productivo provincial todavía anclado en sectores tradicionales de menor valor añadido: turismo convencional, construcción, comercio minorista, agricultura y manufacturas de baja tecnología. Estos sectores, aunque importantes para el empleo, presentan limitaciones en productividad, salarios y capacidad de innovación, según se señala.
Para Ineca, la digitalización de estos sectores tradicionales requiere precisamente lo que Alicante tiene en menor proporción: profesionales con formación técnica superior capaces de liderar procesos de transformación digital, implementar soluciones tecnológicas», entre otros. El informe pone el foco en un aspecto «particularmente preocupante». Se trata de que el 41,4 % de la población extranjera residente en Alicante posee únicamente estudios primarios o inferiores, la cifra más elevada de las provincias valencianas. Simultáneamente, solo el 14,9% de este colectivo cuenta con educación superior, muy por debajo del 22,5 % nacional para población extranjera.
«Esta composición formativa de la población extranjera refleja un modelo migratorio orientado históricamente hacia sectores de baja cualificación: construcción, hostelería, agricultura, servicios personales y atención a población jubilada extranjera residente. Si bien estos sectores han generado empleo, no constituyen la base para una economía del conocimiento competitiva».

Infografía resumen de Ineca sobre talento digital en la provincia de Alicante. / Fuente: Ineca
El Instituto de Estudios Económicos propone reforzar programas para atraer y retener talento digital internacional. «Alicante necesitaría revertir esta tendencia, atrayendo población extranjera altamente cualificada. Sin embargo, la ausencia de un ecosistema empresarial tecnológico robusto que ofrezca oportunidades profesionales atractivas dificulta este cambio de patrón migratorio». El cambio de modelo que se apunta vuelve, pues a tocar de lleno, sobre un argumento reiterado por la entidad y es reducir el peso del sector servicios -con la mirada puesta en el turismo – y potenciar tanto el industrial como el tecnológico o de alto valor.
Comparativa desfavorable con Valencia
A partir de los datos, Ineca extrapola los mismos y los compara con la ciudad y provincia de Valencia, donde existen indicadores educativos significativamente superiores, con un 31,5 % de población con estudios superiores, prácticamente igualando la media nacional. «Esta ventaja formativa se traduce en un ecosistema más propicio para sectores tecnológicos, startups digitales, centros de investigación y empresas de servicios avanzados», señalan.
Detrás de esa realidad, el instituto alicantino encuentra que «Valencia cuenta con instituciones universitarias y centros tecnológicos que generan talento local, clusters empresariales en sectores como biotecnología, TIC y economía creativa, y mayor capacidad para atraer inversiones en sectores innovadores. Alicante, en cambio, carece de masa crítica suficiente de profesionales cualificados para alcanzar dinámicas similares, quedando relegada a un rol secundario en la economía del conocimiento valenciana».

Aula con ordenadores en un instituto de Alicante. / David Revenga
Alicante presenta características intrínsecas altamente atractivas para la comunidad de nómadas digitales: clima mediterráneo excepcional, calidad de vida elevada, costes moderados en comparación con otras ciudades europeas, infraestructuras turísticas consolidadas y conectividad internacional aceptable. Sin embargo, la llegada masiva de estos profesionales cualificados, que generalmente poseen formación superior y trabajan en sectores tecnológicos, contrasta paradójicamente con la escasa preparación del ecosistema productivo local para absorber e integrar este talento.
Con ello, Ineca considera existe el riesgo de un modelo dual, donde, por un lado, «una comunidad flotante de profesionales digitales internacionales altamente cualificados que trabajan de forma remota para empresas extranjeras, sin apenas vinculación con el tejido empresarial local; por otro, un tejido productivo provincial con déficit formativo que no puede aprovechar sinergias ni generar oportunidades de colaboración con este talento». Las consecuencias de las que advierte es que «esta desconexión impediría la transferencia de conocimiento, la creación de nuevas empresas tecnológicas locales y la modernización del sector empresarial autóctono».
En este sentido, considera que la «llegada de nómadas digitales con alto poder adquisitivo a un territorio con bajo nivel formativo local puede generar efectos contraproducentes. El incremento de precios inmobiliarios, particularmente en zonas costeras atractivas, dificulta el acceso a la vivienda de la población local, cuyos salarios en sectores tradicionales no experimentan incrementos equivalentes». Pues, la convivencia de dos economías paralelas —una digital, internacional y bien remunerada, y otra tradicional, local y de bajos salarios— puede profundizar desigualdades sin que se produzca movilidad social ascendente, al carecer la población local de las competencias necesarias para transitar hacia los nuevos sectores.
Matizaciones desde el sector
Desde las empresas tecnológicas, el informe tiene una parte indiscutible que son los datos y una interpretativa que no se comparte. El presidente de AlicanTec, Toni Sánchez, considera que a diferencia de las provincias tecnológicas como Madrid, Barcelona, Málaga, València o Sevilla, Alicante cuenta con un modelo territorial distributivo frente al concéntrico. Este hecho implica ser un territorio más atractivo para vivir y al tiempo, contar con menores sinergias que se dan en las grandes urbes, lo que no permite una comparativa ajustada.
El segundo, apunta, y fundamental para entender la situación de las empresas tecnológicas alicantinas es que la mayoría de ellas tienen a sus clientes fuera de la provincia y principalmente, en el extranjero, lo que implica una «desconexión» entre el tejido industrial y el tecnológico. «Eso no es culpa de nadie, es por varios factores» y es uno de los objetivos en los que trabaja la asociación. El comentario lo realiza justo cuando el sector se ha unido en una federación autonómica para canalizar información y talento.
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