Carlos Alcaraz ha hecho saltar todas las alarmas del Melbourne Park. En el partido de semifinales contra Zverev, el murciano sufrió un golpe de calor cuando se encontraba dos sets arriba que le hizo vomitar y teminó derivando en calambres en sus piernas.
Este inoportuno revés cambió radicalmente el tablero de juego. Alcaraz pasó de acariciar el billete a la final a tener dudas de si podría finalizar el partido, ya que la aparición de los calambres redujo considerablemente su movilidad. «He vomitado. No se si tomarme algo», le confesó el murciano a su equipo.
Estas molestias físicas obligaron a Alcaraz a solicitar la presencia de un fisioterapeuta, deteniendo el partido durante tres minutos. Esta petición no gustó nada a Zverev, que no tardó en trasladar su descontento al supervisor del Grand Slam australiano. «Eso es una mierda. ¿Cómo se le puede atender por unos calambres?», clamó el alemán.
Después de tres minutos de atención médica, Alcaraz pudo volver a saltar a pista y, si bien es cierto que ha cedido dos mangas frente a su rival, está aguantando el tipo en el quinto set. Más allá de la ayuda del fisioterapeuta, Alcaraz recurrió a una curiosa bebida que ya le había ayudado a solventar este tipo de problemas físicos.
Mientras recibía un masaje en las piernas, Alcaraz sacó de su bolsa un frasco lleno de jugo de pepinillo, un remedio utilizado por varios deportistas de alto nivel para aliviar los calambres. El de el Palmar, que ya había vivido en sus carnes los efectos positivos de este remedio en las semifinales de Roland Garros 2024 ante Jannik Sinner, volvió a experimentar una considerable mejora al tomarlo durante el descanso médico ante Zverev.















