Viva Trump, coño

Escucha, así te lo digo, me hago trumpista. ¡Qué tío, nos devuelve a la verdad! Mira, deja que te lo explique: yo, de joven, era anticapitalista, pero radical, eh, revolucionario. La práctica totalidad de mis horas de estudio se sumergían en la literatura marxista y para mi no había más mundo visible que las tierras en las que los hombres luchaban a muerte contra el colonialismo, por la independencia, o el imperialismo, contra la explotación. Y nosotros, los jóvenes, les aplaudíamos manifestándonos, en coherencia, tan revolucionarios como ellos. ¡Viva París, coño, viva París!

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