Valve vuelve a ser objeto de una demanda colectiva en Reino Unido. Un tribunal británico ha autorizado la presentación de una demanda colectiva que acusa a la compañía de prácticas anticompetitivas en Steam, una de las principales plataformas de distribución digital de juegos para PC. La indemnización total solicitada podría alcanzar los 656 millones de libras, aproximadamente 756 millones de euros, en uno de los procesos más voluminosos para la compañía en Europa.
Derechos digitales
La demanda, presentada en 2024 por Vicki Shotbolt, activista vinculada a la defensa de los derechos digitales, ya ha recibido la aprobación del Tribunal de Apelación de la Competencia, el organismo responsable de resolver las disputas relacionadas con la competencia en el país, después de que el tribunal autorizara su tramitación como acción colectiva. No es una resolución sobre culpabilidad, es el paso que abre la vía a que el proceso avance a las siguientes etapas.
La acusación sostiene que Valve se aprovecha de su posición en el mercado para imponer condiciones en la distribución digital de juegos para PC, que perjudican a la competencia e, indirectamente, a los consumidores. La denuncia describe Steam como un entorno cerrado que dificulta ofrecer condiciones más atractivas que en otras tiendas digitales. Entre los elementos señalados están las llamadas cláusulas de paridad, que supuestamente impiden a los desarrolladores y editores vender sus juegos en otras plataformas a precios o condiciones más ventajosas que las ofrecidas en Steam. En la práctica, esto reduciría la libertad de negociación de los estudios y limitaría la competitividad entre las tiendas digitales.
Contenido adicional y comisiones
La acusación añade el caso del contenido extra (DLC). En determinados productos, argumentan, este material adicional empuja a comprar dentro de Steam para acceder a expansiones o contenido extra, incluso cuando estos podrían, en teoría, adquirirse en otras plataformas. La práctica, según los demandantes, refuerza el dominio de Valve y dificulta la migración de jugadores a servicios de la competencia, creando un ciclo de dependencia de la compañía.
La demanda también pone en cuestión el sistema de comisiones de Steam, que aplica habitualmente una tasa cercana al 30%, un porcentaje que solo disminuye para los títulos que alcanzan volúmenes de ingresos extremadamente altos. Para los demandantes, esta tasa es excesiva y acaba trasladándose al consumidor final en forma de precios más altos. A su juicio, la falta de alternativas permitiría a Valve mantener este porcentaje sin presión del mercado, perjudicando tanto a desarrolladores como a jugadores.
Derecho de defensa
Valve ha intentado frenar el proceso alegando que la demanda no detalla lo suficiente su política de comisiones y pone en duda el método para identificar a los usuarios de Steam incluidos en la acción colectiva. También han expresado su sorpresa por la inclusión de menores entre los posibles beneficiarios. A pesar de ello, el tribunal concluye que las explicaciones presentadas son suficientes, al menos en esta etapa, para permitir que el caso siga adelante. Con esto, la disputa entra ahora en una fase más exhaustiva de análisis y recopilación de pruebas.
Millones de libras en juego
La acción agrupa a unos 14 millones de consumidores del Reino Unido. El periodo incluido empieza el 4 de junio de 2018 para Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, y se amplía hasta el 1 de enero de 2010 en Escocia. Si el tribunal termina dando la razón a los demandantes, el importe podría repartirse entre los afectados. Todo apunta a un procedimiento farragoso que vuelve a sacar a la luz comisiones, competencia y el poder de las grandes plataformas en el mercado de PC.












