La mañana no era cálida, y aunque el ventolero del refrán se ha quedado en casa en este San Valero, la lluvia no ha dejado de amenazar toda la mañana. Y aun así, han bastado cinco minutos con la música sonando en la plaza del Justicia para que ya casi nada importara, ni al público la temperatura ni a los propios músicos que, al fin y al cabo, son los que más lo iban a sufrir.
En el escenario, Zambra y entre el público, un silencio casi absoluta. No hay mayor demostración en un concierto de música en la calle de lo bien que está sonando el directo. Y es que Zambra, con una formación diferente (ojo, violín, bajo y teclado), con la espectacular iglesia de San Cayetano a la espalda, ha brillado con sus canciones y sus versiones que han coronado con un sentido homenaje a Robe Iniesta, «el artista gracias al que nos conocimos como banda», han resaltado.
Un lugar también para el rock
Pero la de Zambra ha sido solo la primera actuación de un festival que ha dado espacio para el rock con Johnny J. Moore y los jovencísimos Direi. Ambos grupos han demostrado sobre el escenario que esto de la música tiene mucho que ver con el sentimiento casi en mayor medida que con la destreza en los instrumentos. Dos generaciones muy distintas y, sin embargo, un denominador común, el crecimiento de la música aragonesa.
Y entre esos dos grupos, ha sido el turno de una de las artistas aragonesas del momento, Ester Vallejo que con su original propuesta se ha hecho un sólido hueco en la escena. Lo ha hecho con una propuesta sincera y sentida que este día de San Valero ha dado incluso un paso más contando para una de las canciones con el coro vocal Saulus. Una preciosidad para los sentidos.
Así, esta nueva edición del FestiValero, promovido por Aragón Radio, ha vuelto a ser un escaparate perfecto para la música aragonesa, para una demostración de que con estilos muy diferenciados la música que se está haciendo ahora en la comunidad es de muchos quilates y aspira a alcanzar altos vuelos.













