Nuestro interés es ver cómo una lesión medular afecta a la función del intestino en la rata, para luego llevarlo al paciente humano; es parecido para sacar información válida

“¿Sabías que el intestino de una rata puede ser precioso?”. Con esta pregunta, la periodista María José Navarro sorprendía a Alberto Herrera en la sección ‘A Ciegas’ del programa Herrera en COPE. La respuesta se encuentra en ‘Uzumaki‘ (‘espiral’ en japonés), una microfotografía que muestra una sección del intestino de este roedor como nunca antes se había visto, con una forma que recuerda a una “rueda de chorizo muy grande, pero morada” o una “alfombra liada”, como la describieron en antena.

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La imagen, de una belleza inesperada, ha sido galardonada con el segundo premio de Fotciencia 2024 y es obra de dos investigadores del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo: Javier Mazario y Daniel García Ovejero. Su trabajo ha permitido visualizar hasta ocho centímetros de la longitud del intestino en un solo corte micrométrico, revelando una estructura en espiral con vellosidades de un intenso color morado.

Uzumaki, una espiral de color

Para conseguir esta impactante imagen, los investigadores necesitaron aplicar ingenio. Según explica Javier Mazario, uno de sus autores, el microscopio utilizado tenía una cámara en blanco y negro. “Lo que decidimos hacer fue emplear un pequeño truquito, que consistía en poner un filtro azul delante de la cámara y hacer una foto, después poner un filtro verde y hacer otra foto, y, por último, poner un filtro rojo y hacer una tercera foto. Con esas tres fotos combinadas, podíamos obtener una imagen a color”.

Lejos de ser un equipo anticuado, Mazario aclara que esta cámara se utiliza por su alta sensibilidad. “La cámara es en blanco y negro no porque sea un equipo viejo, de hecho, este equipo es el más moderno que tenemos, sino porque para el tipo de muestras que capturamos habitualmente, esta cámara es la ideal por su gran sensibilidad”. De hecho, el valor estético de estas imágenes es tal que, según el investigador, “los pasillos del edificio de investigación en el que nos encontramos están decorados con fotos que se han adquirido en nuestro servicio”.

De la rata al paciente con lesión medular

La fotografía no es solo un logro estético, sino una herramienta para una investigación más profunda. Daniel García Ovejero, biólogo e investigador en el laboratorio de neuroinflamación del hospital, explica que su interés principal es “ver cómo una lesión medular afecta a la función del intestino en la rata, para luego llevarlo al paciente humano”. Aunque existen diferencias, la estructura y función del intestino de una rata es “suficientemente parecido como para sacar información muy válida”.

Fotografía ganadora de Fotciencia del intestino de una rata

Fotciencia

Fotografía ganadora de Fotciencia del intestino de una rata

El uso de roedores en lugar de primates, más cercanos genéticamente al ser humano, se debe a la “facilidad de uso y de estabulación”. García Ovejero subraya que el uso de primates está “muy muy muy limitado, como debe ser”. El trabajo con animales, insiste, se rige por protocolos éticos muy estrictos y requiere la aprobación de varios comités de bienestar animal. “Muchos pensamos que los animales, de alguna manera, podemos usarlos o están al servicio de funciones necesarias para los humanos, y los puedes utilizar para comer, para vestirte, etcétera, también para investigar, pero no de cualquier manera” reflexionaba en la entrevista.

El investigador defiende que, aunque es una decisión personal, en su caso tiene claro que “los animales son un medio, hoy en día, absolutamente necesario para avanzar en el estudio de las enfermedades que afectan al ser humano”, siempre tratándolos “con todo el respeto y todo el cuidado”.

Es un proyecto, por ejemplo, bastante opaco, no se han publicado exactamente qué están haciendo y qué están consiguiendo»

Daniel García Ovejero

Investigador

El largo camino de la investigación

García Ovejero también ha llamado a la cautela sobre los plazos en la aplicación de estos avances. Cuando un tratamiento demuestra ser efectivo en ratones, debe pasar por un segundo modelo animal y, posteriormente, por un ensayo clínico en humanos, primero para comprobar la seguridad y luego la eficacia. Este proceso, explica, toma un mínimo de “cinco o diez años”.

Respecto a proyectos de gran repercusión mediática como el chip de Neuralink, de Elon Musk, el científico se muestra precavido. Considera que hay un “componente de marketing muy importante” y critica que sea “un proyecto, por ejemplo, bastante opaco, no se han publicado exactamente qué están haciendo y qué están consiguiendo”. Aunque celebra cualquier avance, recuerda que en el mundo de la ciencia “hemos visto pasar muchos grandes avances que luego se han quedado en agua de borrajas o peor”.

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