El Papa León XIV ha recibido en la sala del Consistorio del Vaticano a los delegados de las Asambleas Generales de las consagradas y de los laicos consagrados del Regnum Christi. Durante la audiencia privada, el Pontífice ha articulado su mensaje en tres puntos fundamentales: carisma, gobierno y comunión, subrayando la importancia de una identidad clara para evangelizar en el mundo actual.
Las Asambleas Generales de las Consagradas y de los Laicos Consagrados, junto al Capítulo General de los Legionarios de Cristo, se están celebrando en Roma durante enero y febrero de 2026, constituyendo los máximos órganos de gobierno de las vocaciones consagradas del Regnum Christi.
Un carisma vivo y en diálogo
En su reflexión sobre el carisma, el Santo Padre ha recordado que el Espíritu Santo “rejuvenece” y renueva a la Iglesia con diversos dones. Por ello, ha invitado a los consagrados del Regnum Christi a clarificar su identidad, afirmando que «hoy más que nunca es necesario saber quiénes somos«, con el fin de poder dialogar de modo auténtico con la sociedad sin «ser absorbidos o uniformados«. Este es un paso fundamental, ha señalado, para evangelizar los contextos propios de su vocación.
León XIV ha animado también a mantener vivo el don recibido, no como algo estático, sino como una «fuerza vital» creativa, llamada a convertirse en herencia viva para las generaciones futuras. En esta línea, ha alentado a «repensar y expresar la fuente original del carisma» en diálogo constante con las nuevas realidades sociales y culturales, asegurando que la energía carismática debe animar la misión e iluminar el camino a seguir.
La autoridad como servicio
El segundo punto del discurso se ha centrado en el gobierno, que el Papa ha definido como un servicio necesario y un auténtico ministerio eclesial. Su objetivo es acompañar a cada miembro hacia una fidelidad «consciente, libre y responsable» en el seguimiento de Cristo. Ha destacado, además, el discernimiento comunitario como el lugar privilegiado para tomar decisiones compartidas que generen comunión.
El Pontífice ha insistido en que un gobierno auténticamente evangélico está siempre orientado al servicio, sosteniendo y ayudando a cada miembro. En este sentido, ha lanzado una invitación directa a la innovación: «No tengan miedo de experimentar nuevas formas de gobierno«. Según el Papa, la búsqueda de un estilo propio en el ejercicio de la autoridad fortalece el sentido de pertenencia y la participación en la misión común.
Comunión en la diversidad
Finalmente, al abordar la comunión dentro de la familia del Regnum Christi, que incluye a los Legionarios de Cristo, las consagradas, los laicos consagrados y los laicos, el Papa ha puesto el acento en la vocación compartida. Ha insistido en vivir una unidad real que no anula la diversidad, sino que la pone al servicio de la misión común de la Iglesia.
León XIV ha afirmado de manera contundente que «la unidad en la dignidad bautismal y la diversidad de vocaciones no se contraponen, sino que se iluminan mutuamente«. En una de las frases centrales de su discurso, ha añadido que «la comunión orgánica en la diversidad es obra del Espíritu Santo«, porque es el Espíritu quien transforma cada vocación en un servicio para los demás, permitiendo que «el Cuerpo de Cristo crezca en la historia y cumpla su misión en el mundo«.
El Santo Padre ha concluido su intervención recordando que todos somos vidas en camino y que Dios sigue inspirando sus sueños a través de los profetas de ayer y de hoy para liberar a la humanidad. «El Señor no hace ruido, pero su Reino brota y crece en todos los rincones del mundo«, ha expresado, antes de encomendar a los presentes a la Virgen María, Estrella de la mañana e impartir su bendición.














