Tras asesinar a «varios miles» de personas, el régimen de los ayatolás «apenas está comenzando» a castigar a los «alborotadores» arrestados durante las masivas protestas que sacudieron Irán varios días de este mes de enero. La sangrienta represión de la disidencia exhibida por Teherán aterró profundamente a los iraníes que se vieron obligados a huir del país, pero también a quienes viven lejos de casa.
«Nunca habían matado a tanta gente como ahora», explica a EL PERIÓDICO un joven residente en Barcelona que prefiere ocultar su identidad por temor a represalias. Su familia y sus amigos, que participaron en las manifestaciones contra la teocracia islámica, siguen en el país persa. «No sabemos nada de ellos, si están vivos o muertos», lamenta en una conversación telefónica en la que se aprecia su voz quebrada por el llanto.
No sabemos nada de nuestros amigos, si están vivos o muertos
A la brutal represión del régimen iraní se le suma la incertidumbre producida por el corte de internet y las telecomunicaciones, con el que Teherán ha tratado de incomunicar a los opositores para bloquear su organización y aislarlos de la comunidad internacional. «Mis padres me llamaron solo un minuto para decirme que estaban bien, pero no podemos hablar con otros familiares y amigos», explica una chica también residente en la capital catalana.
«No hay esperanza»
Ambos explican a este diario que en las protestas ya no solo se pedía libertad, sino soluciones para una situación económica cada vez más precaria en la que «la gente no puede comprar comida». «No hay esperanza para nadie», añade uno de ellos. Denuncian que el régimen presidido por Masud Pezeshkian y encabezado por el líder supremo Alí Jamenei «ha saqueado las infraestructuras públicas».
Es por eso que piden «ayuda diplomática» al Gobierno de Pedro Sánchez. «Se condena la represión, pero ni se expulsa al embajador, ni se imponen sanciones económicas (…) España no hace por la gente de Irán lo mismo que hace por la gente de Palestina«, lamenta el chico. Con cierta desesperación, asegura que querría que se tomaran acciones para «tratar de invalidar» al régimen y «bloquear el dinero blanqueado con el que sus familiares viven en España«, una acusación que EL PERIÓDICO no ha podido contrastar. Madrid acogió recientemente una reunión técnica del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), un organismo intergubernamental creado en 1989 para combatir el lavado de activos y la financiación del terrorismo, en el que participaron responsables del Ministerio de Economía y una delegación de Irán.
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