La crecida del Genil en Palma del Río alcanzó al final de la tarde del miércoles los pagos de huerta de Pedro Díaz y La Barqueta, ubicados en sendos meandros del cauce. La Policía Local ya había advertido a los vecinos de que nadie podía quedarse a dormir por la noche, puesto que la previsión era que se anegaran, una vez que el caudal del río creció demasiado en Écija. Y eso lo saben bien en el Ayuntamiento de Palma del Río, que desde primera hora se mantenían en contacto con el municipio vecino, según explicaba este jueves el concejal de Seguridad, Francisco Javier Navarro.
Francisco Caballero, vecino de Pedro Díaz, donde hay 12 viviendas afectadas, conoce bien el lugar y recuerda que «el paisaje en esta zona era escalofriante, viendo cómo el río subía poco a poco y con muchas zonas de cultivo anegadas y casas rodeadas de agua«.
Este vecino señala que el agua «no ha entrado en ninguna casa porque se han puesto rasillones» en las puertas de las viviendas, aunque sí han quedado rodeadas por la zona exterior tanto el miércoles por la tarde, durante la noche y durante la jornada del jueves, cuando siguen muy atentos al río.
Huerta de Pedro Díaz, en Palma del Río, inundada. / J. Muñoz
«Un vecino se tuvo que venir (de las huertas) desde primera hora porque no podía acceder a su casa, porque queda completamente cortada por el joyanco«, comentaba Francisco Caballero. Desde que comenzó la crecida del río, las recomendaciones de las autoridades fueron que se abandonaran las viviendas. «Me consta que a algún vecino le han ofrecido un lugar para alojarse», aunque nadie lo ha necesitado porque suelen ser segundas viviendas o tienen familiares que les acogen.
«La policía lo que intentaba en todo momento es que no se quedara ningún vecino aquí durante la noche» del miércoles, y todavía deben esperar a que baje el nivel del río para volver a sus casas y adecentar, al menos, las zonas exteriores de las mismas, a las que no se puede acceder.
Los cultivos de la zona también se han visto cubiertos de una gran lámina de agua como consecuencia de la crecida del cauce.
También en el entorno del Guadalquivir -no hay que olvidar que en Palma del Río confluyen ambos ríos- hubo que desalojar a una familia de cinco miembros que vive a orillas del río y tuvo que pasar la noche en un hostal de a localidad de La Vega.

Ciprés que el viento derribó en el jardín de la Hospedería Convento de San Francisco. / J. Muñoz
Por otra parte, este jueves el servicio municipal de jardinería ha continuado las tareas de limpieza iniciadas el mismo miércoles, tanto para retirar ramas y árboles caídos como para eliminar los riesgos de la caída de árboles en carreteras. Desde primera hora se comenzaron a revisar todos los árboles de gran porte afectados, así como el enraizamiento de la arboleda de zonas como el Paseo Alfonso XIII, el parque Valparaíso o el Polideportivo, porque incluso en el aparcamiento de camiones del polígono se cayó un árbol sobre un surtidor de combustible y los bomberos tuvieron que actuar para retirarlo.
«Por suerte, no había nadie en el jardín»
Otra de las zonas afectadas ha sido el jardín del resturante de la Hospedería Convento de Santa Clara, donde tres cipreses cayeron por el viento y sobresalen por la calle Santa Clara. Isaac Nieto, uno de los propietarios del negocio, indica que «han arrancado toda la solería y estamos esperando al seguro para que evalúe los daños». Este espacio es municipal y cedido al restaurante, por lo que es más complejo saber a quién corresponde encargarse de su retirada. Nieto ha comunicado al seguro el hecho y, como no se teme por la caída de nada más y no está afectando a ninguna otra zona, los árboles estarán ahí hasta que la compañía aseguradora perite el siniestro y determine quién tiene que retirar estos árboles de gran dimensión. «Por suerte, en el momento de la caída de los árboles no había nadie en el jardín«, destaca Nieto.
El caso de Santa Clara es solo un ejemplo de las decenas de incidencias que provocó el viento el pasado miércoles. En el Hotel Monasterio San Francisco cayó uno de los muros del final del patio; hubo personas trabajando a puerta cerrada en el polideportivo, donde el viento también derribó árboles y ramas, y en una amplia zona del municipio se quedaron sin luz.
Incidencias en el colegio
Angélica Hilinger es profesora en el colegio Carmona Sosa y cada día viene desde Fuente Palmera a impartir clases. «Daba miedo el viento, hubo algunos momentos donde el coche, que es grande, se movía por muy despacio que fuéramos y había que tener mucho cuidado con la carretera», recuerda esta profesora. Al Carmona Sosa acuden muchos alumnos en autobús, si bien «muchos decidieron quedarse en casa» y «asistieron aproximadamente algo más de un tercio del alumnado», indica Angélica, que reagruparon por ciclos.
Desde las ocho y media de la mañana permanecieron sin luz en el centro, «por lo que no pudimos utilizar ningún dispositivo electrónico ni las pizarras digitales, que es lo que solemos utilizar para dar clase». Fue una jornada muy atípica porque hubo familias que fueron a mitad de la jornada a recoger a sus hijos y otros que, una vez pasado el episodio de viento, los llevaron a clase.
«La luz volvió a las 14.10, cuando la jornada escolar había terminado», comentaba Anglélica. «En la cocina sí hubo un poco de caos. Como todo es eléctrico, los cocineros no pudieron preparar la comida que tenían pensada para ese día, pero improvisaron con un rosco de gas y una bombona de butano» con el que prepararon el almuerzo del servicio de comedor.
Preparados por si se vuelve a activar el Plan de Emergencias
Entretanto, desde el Ayuntamiento de Palma del Río no descartan volver a activar el Plan de Emergencias Municipal si vuelven las condiciones meteorológicas adversas o peligra la población por la crecida de los ríos.
Tanto la alcaldesa, Matilde Esteo, como el concejal de Seguridad se mantienen en constante comunicación con el servicio meteorológico y con sus homólogos de la ciudad de Écija para tomar acción lo más pronto posible.















