Si la masa queda un poco pegajosa, espolvorea un poco de harina sobre ella en el momento de amasar, no mucha porque si no se resecaría demasiado.
Ingredientes, para 2 hogazas
- 150 g de harina de maíz
- 500 g de harina de trigo
- 450 ml de agua
- 20 g de sal
- 5 g de levadura prensada
- 150 g de masa madre
- 10 ml de aceite de oliva
- 150 g de pipas de girasol
Para el maíz escaldado:
- 225 g de harina de maíz
- 275 ml de agua
Elaboración
Prepara el escaldado de maíz (premasa) de víspera. Para ello, pon el agua en un cazo. Cuando esté a punto de hervir, retira el cazo del fuego y añade la harina de maíz. Remueve con una espátula. Pasa la premasa a la encimera y trabájala con las manos hasta conseguir una masa fina. Tapa y deja que se enfríe en el frigorífico de un día para otro.
Para hacer la masa, pon en un bol grande la premasa, añade el agua y mezcla bien con las manos hasta que se suelte. Incorpora la harina de maíz, la harina de trigo, la masa madre y la levadura desmenuzada. Sigue mezclando con las manos. Sazona y vierte el aceite. Mezcla bien hasta que quede una masa compacta y sin grumos. Tapa con plástico de cocina y deja reposar durante 30-40 minutos, hasta que duplique su volumen.
Una vez hecha la primera fermentación, pasa la masa a la encimera y amasa de fuera hacia adentro como haciendo una bola, hasta que quede lisa. Parte la bola en dos, para hacer dos hogazas. Estira la masa y después ve metiendo para dentro los lados y enroscando (repite este movimiento hasta obtener un pan alargado).
Cubre una fuente de horno con una tela. Pasa los panes por un papel de cocina húmedo y pega las pipas. Haz un corte diagonal a lo largo de los dos panes. Cubre con la tela y deja que hagan la segunda fermentación hasta que doblen su volumen, a temperatura ambiente unas dos horas aproximadamente; en el frigorífico de un día para otro.
Cubre la bandeja de horno con papel de hornear, pon encima las dos hogazas, mójalas con un pulverizador de agua y hornea (con el horno previamente calentado) a 200º C durante 15 minutos. Baja la temperatura a 180º C y hornea durante 30 minutos más, hasta que esté dorado y crujiente. Deja enfriar y listo para comer.















