El Consell Valencià de Cultura (CVC) vive una creciente tensión institucional con el Ayuntamiento de Alicante que amenaza con frustrar el pleno que este órgano estatutario tenía previsto celebrar a finales de febrero en la ciudad. Unas declaraciones de la portavoz municipal, Cristina Cutanda, realizadas este martes sobre el sentido del voto de dos miembros del CVC sobre el informe relativo al BIC de la Romería de la Santa Faz han generado malestar interno y han abierto un debate sobre respeto institucional.
Lo que iba a ser una sesión simbólica, fruto de la invitación cursada por el alcalde, Luis Barcala, al Consell Valencià de Cultura se encuentra ahora en el aire. En el seno del CVC son cada vez más las voces que cuestionan la conveniencia de celebrar un pleno en un ayuntamiento desde el que, sostienen, se ha puesto en duda el trabajo y la independencia de la institución.
Sin embargo, tras las manifestaciones públicas de la portavoz municipal del PP, el clima ha cambiado de forma drástica. Cristina Cutanda cargó contra el PSOE lamentado la «falta de apoyo» al abstenerse en una votación junto a Esquerra Unida. «Quiero subrayar que la abstención del PSOE demuestra su desconexión con la ciudad y los alicantinos. Sus prejuicios ideológicos les llevan a no reconocer la identidad y el sentir de la ciudad», apuntó Cutanda, obviando que solo uno de los cinco miembros propuestos optó por no apoyar el texto.
Malestar interno
Estas palabras han sido interpretadas en el CVC como un ataque directo a la independencia y al funcionamiento interno de una institución estatutaria, ajena, según recuerdan diversas fuentes, a las lógicas de confrontación partidista. Según ha podido saber INFORMACIÓN, una parte del Consell ha trasladado internamente al presidente su «incomodidad» por la situación creada.
En un escrito remitido al presidente del CVC, se subraya que el informe sobre la Santa Faz fue aprobado tras un trabajo técnico riguroso y debates desarrollados con normalidad, sin votos en contra, respetando la libertad de expresión y con un amplio consenso. También se lamenta que, tras la aprobación, el Ayuntamiento de Alicante emitiera una nota de prensa con «acusaciones graves» desde el desconocimiento de lo que es el Consell Valencià de Cultura.
En ese contexto, se cuestiona cómo puede celebrarse un pleno en el Ayuntamiento de Alicante cuando existe la percepción de que el CVC no será «bien recibido», y reclama que antes de acudir a la ciudad se produzca una aclaración institucional al más alto nivel ante una situación que califican de «inaudita».
Por su parte, a través del gabinete de prensa del presidente del CVC, José María Lozano Velasco, sostienen que la institución «tiene claro cómo se produjo aquella votación» y asegura que «no hubo ni votos en contra ni una abstención del PSOE como grupo», sino «la de dos consejeros, uno del PSOE y otro de EU, a título individual». Según explican, por el momento no se ha hablado todavía con el conjunto de los miembros del Consell y reconocen que, en un primer momento, la nota difundida desde el Ayuntamiento se interpretó como «una crítica dirigida al grupo municipal socialista». En cualquier caso, señalan que el presidente del CVC «mantiene contacto con el alcalde de Alicante« y que, si considera necesario trasladarle alguna reflexión, «así lo hará».
La Santa Faz, origen del conflicto
El detonante de esta crisis es el informe que avala la incoación del expediente para declarar la Romería de la Santa Faz como Bien de Interés Cultural Inmaterial. El documento fue aprobado con una amplísima mayoría: 16 votos a favor y solo dos abstenciones. Sin embargo, el debate interno sobre el uso de los términos «religioso» y «devocional» acabó trasladándose al plano político.
Fuentes del CVC recuerdan que, en un primer momento, la redacción del informe debía haber recaído en Inmaculada Vidal, consejera propuesta por el PP y catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Alicante, al formar parte de la comisión correspondiente. No obstante, por motivos que no han trascendido, el encargo fue finalmente delegado en los autores actuales.
A día de hoy, el futuro del pleno en Alicante es incierto. Aunque el presidente del CVC pertenece al PP y podría optar por mediar con el alcalde de Alicante, Luis Barcala, en el seno de la institución se extiende la convicción de que, si no se produce una rectificación pública por parte de la portavoz municipal, o del propio alcalde, habrá una fuerte resistencia a celebrar la sesión en el Ayuntamiento.
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