El conocido compositor Philip Glass ha cancelado este martes el estreno mundial de la Sinfonía número 15 sobre Abraham Lincoln, previsto para el próximo mes de junio en el Centro Kennedy de Washington, como muestra de su rechazo a la políticas de la administración Trump, que se ha hecho con el control de la institución cultural.
«La Sinfonía número 15 es un retrato de Abraham Lincoln, y los valores del Kennedy Center hoy en día están en conflicto directo con el mensaje de la sinfonía. Por lo tanto, me siento obligado a retirar este estreno de la sinfonía del Kennedy Center bajo su actual dirección», escribió Glass este martes en una carta que remitió a la junta directiva.
El músico y compositor Philip Glass, en una concierto de 2014 / Miguel Ángel Molina / EFE
Glass, que fue homenajeado por el propio Centro Kennedy en 2018, se suma con esta decisión a la lista de artistas de alto perfil que han retirado sus presentaciones de la institución y lo hace además en plena crisis por la muerte de Alex Pretti en Minesota a manos de agentes federales de inmigración.
Las renuncias previas incluyen a la soprano Renée Fleming, el músico folk Bela Fleck o el grupo de jazz The Cookers ,que canceló dos actuaciones de Nochevieja. Y, en enero, la Ópera Nacional en Washington anunció que abandonaba el centro, donde había actuado desde que el recinto abrió en 1971.
Cambio de nombre
El pasado mes de diciembre la junta del Centro Kennedy decidió cambiar el nombre a Centro Trump-Kennedy, denominación que ya figura en el exterior del recinto, a pesar de que tal cambio requiere una ley del Congreso.
Trump, que se ha erigido en presidente del patronato, ha convertido el mítico centro artístico de Washington en uno de los símbolos de su lucha contra lo que llama la cultura ‘woke’ y en el foco de cambios continuos para hacerse con el control de la institución.
Este mismo lunes el presidente de Estados Unidos le dedicó uno de sus mensajes en Truth: «La gente no se da cuenta de que el Trump Kennedy Center sufrió déficits masivos durante muchos años y, como todo lo demás, yo simplemente vine para salvarlo y, si es posible, ¡hacerlo mucho mejor que nunca!».
El abandono de Glass ahonda en el hecho de que el repertorio del centro se presenta cada vez más mermado por las renuncias de artistas desde el retorno de Trump al poder en enero del año pasado.













