El PSOE obligará a sus militantes a hacer «cursos de formación en igualdad y contra el acoso» tras el ‘caso Salazar’

El PSOE obligará a sus trabajadores y altos cargos a realizar cursos sobre acoso e igualdad, solo unos meses después de conocerse el caso de Paco Salazar.

La medida, una de las más relevantes anunciadas por la secretaria de Igualdad del partido, Pilar Bernabé, fue presentada este miércoles a las secretarias y portavoces de Igualdad de las comunidades autónomas en una reunión interna.

La número cuatro del partido también les ha anunciado «la revisión y mejora» del órgano antiacoso y en la que ya estaría trabajando un gabinete jurídico especializado.

Bernabé también ha prometido que Ferraz «reactivará» el Consejo Feminista del PSOE, para tratar de aplacar las críticas internas que piden una conferencia sobre igualdad para superar «las contradicciones internas».

Este nuevo órgano, que ya existe en el PSOE-M y en el PSC, es consultivo y en él se integran diversas voces feministas que asesoran la estrategia del partido.

Ante las peticiones de una conferencia explícita, Bernabé ha asegurado que ya habrá una sectorial sobre igualdad para la segunda mitad de 2026.

Con esta nueva batería de anuncios, Ferraz trata de cerrar la división interna en el partido tras conocerse el acoso de uno de los hombres fuertes de Pedro Sánchez: Paco Salazar.

Hasta este verano, era miembro de la Ejecutiva y tenía un alto cargo en La Moncloa. Incluso Sánchez pretendía auparlo como secretario de organización en la sombra, al ser el adjunto de Rebeca Torró.

Sólo las denuncias, publicadas poreldiario.es, frenaron su designación. Salazar acabó dimitiendo de todos sus cargos, aunque las querellas en el canal interno estuvieron languideciendo durante meses y sin que estuvieran accesibles para las denunciantes.

Algo que Ferraz achacó a un error informático. Al final, fue el propio Salazar el que se dio de baja en el partido, sin que lo expulsaran.

Por el medio, todo apuntaba a una rehabilitación de su figura. Incluso la exministra y líder del PSOE en Aragón, Pilar Alegría, llegó a almorzar con el exfontanero de Moncloa.

Una gestión que no gustó a las federaciones del PSOE que, en una tensa reunión en Ferraz, pidieron medidas contundentes.

Bernabé las pospuso y evitó llevar el caso a la Fiscalía, como pedía por ejemplo la FSA de Adriana Lastra.

Toda esta rabia interna se canalizó en un «Me too» con decenas de denuncias en el canal interno.

Esto llevó a la dimisión del senador Javier Izquierdo, que también era miembro de la Ejecutiva.

El escándalo se extendió por toda España. Llevando a la dimisión del presidente de la Diputación de Lugo, José Tomé, y al líder del PSOE en Torremolinos, Antonio Navarro, entre voces internas que acusaban al partido de ocultar los casos.

Ahora, seis meses más tarde de estallar el escándalo, Ferraz anuncia un plan de choque para evitar más casos y mostrar contundencia.

«Frente al ruido y la hipocresía de otros, el PSOE sigue demostrando con hechos que la igualdad, la prevención y la protección de las víctimas son una prioridad política real», afirman los socialistas en un comunicado remitido tras finalizar la reunión.

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