El Benfica de Mourinho hizo el milagro y se metió en los cruces de Champions. Y lo hizo en el último segundo con un gol de su portero al cabecear un centro al área de Courtois. Un final digno del nefasto encuentro perpetrado por los de Arbeloa, quien se ha dejado en Lisboa el aura y la credibilidad. El partido del Madrid, que se quedó fuera del Top-8 con esta derrota, fue sencillamente lamentable. Los lisboetas le crearon ¡16 ocasiones de gol! Un equipo sin estrellas y con más corazón que fútbol retrató a este Madrid que navega al gobierno de un vestuario que elige cuando correr. Un equipo a la deriva que, sin embargo, sigue vivo en Champions, donde ha quedado noveno y se medirá al ganador del Benfica con el Bodo Glimt. Y luego si supera ese cruce le espera el City o el Sporting de Lisboa.
En Lisboa al Benfica se le notaron más las que al Real Madrid, que no las tenía. Si los blancos buscaban los tres puntos para sellar su clasificación en el Top-8, y con ello evitar los dieciseisavos, los de Mourinho necesitaban el triunfo de forma innegociable para tener opciones de meterse en la siguiente fase. Fútbol directo, pierna dura y un puñado de ocasiones en el primer cuarto de hora. Araújo, Plavidis, un penalti que quedó en el limbo tras revisión del italiano Massa, tiro al larguero de Prestianni tras rozarla Courtois… El Madrid de Arbeloa se parecía más al de Albacete que al de Villarreal. Ni rastro de Vinícius y menos aún de Mbappé. Tchouameni estaba amonestado y superado, Bellingham corría sin cabeza y Arda se diluía bajo la lluvia…
Pero el Madrid sabía sufrir ante un Benfica que no aprovechaba sus llegadas, lo que iba dando aire a un Madrid resiliente. Aguantaban los de Arbeloa el chaparrón, futbolístico y meteorológico, hasta que un centro al área de Asencio terminó con un testarazo a la red de Mbappé en el primer remate a portería del Madrid y del francés. Kylian, al rescate. El propio Asencio pudo colocar el segundo con otro cabezazo a la salida de un córner, pero Trubin salvaba el segundo.
Kylian Mbappé celebra el primer gol del Real Madrid en Lisboa ante el Benfica / MIGUEL A. LOPES / EFE
Y cuando más desahogado estaban los blancos, en el minuto 35, un contragolpe del Benfica pésimamente defendido terminó con un testarazo a la red de Schjelderup a pase de Plavidis. El empate valía a los de Arbeloa, pero no a los de Mourinho. Cuatro minutos más tarde otra contra local por el carril de Carreras, como en el gol, terminó con Valverde sacando bajo palos un remate de Schjelderup con Courtois ya batido. Y segundos después Barreiro desperdiciaba otra ocasión clamorosa solo en el segundo palo. La falta de puntería del Benfica mantenía vivo a un Madrid con una defensa de papel en el que Mbappé, Vinícius, Mastantuono, Bellingham y Arda dimitían cuando el balón estaba en los pies lisboetas. Pero en el descuento Tchouameni agarró en un córner a Otamendi y Massa señaló penalti. Plavidis no desperdició la ocasión y el Benfica se fue merecidamente con ventaja al descanso. El (2-1) se antojaba corto para el partido perpetrado en la primera mitad por los blancos.
La segunda parte lejos de mejorar el panorama disparó las alarmas cuando en el minuto 53 Schjelderup retrataba de nuevo la mediocridad de la defensa blanca. El noruego encaró a Asencio, que le dio espacio para sacar un disparo que atornilló a la base del palo ante la pasividad del canario. Recortó cinco minutos después Mbappé, quién iba a ser. 13 de los 21 goles en esta Champions del Madrid son del francés, quien empujaba a la red la octava asistencia que le regalaba Arda.
Sudakov pudo sentenciar tras otro fiasco de Huijsen, al que le robó un balón franco Plavidis. Los errores groseros de los zagueros blancos eran el síntoma más dramático del funesto partido de los de Arbeloa, que fueron bailados por un Benfica que coleccionaba ocasiones ante Courtois. El Madrid estaba a un gol, suyo o del PSG, Newcastle o Sporting, de quedarse fuera del Top-8. Esa urgencia despertó a los madridistas, que se hicieron con el balón y encerraron a los locales. Rodrygo hizo trabajar a Trubin y Courtois siguió salvando a los suyos.
Gol del portero en el descuento
Arbeloa movió el banquillo sustituyendo a un Arda que se marchó muy enfadado por el canterano Cestero. Tampoco les hizo gracia a Huijsen y Carreras, señalados por su desastrosa actuación. El final fue una agonía, con el banquillo blanco siguiendo los otros partidos con los teléfonos y el Benfica sin dejar de pisar área. Y en esas llegó el gol del Sporting en San Mamés y el Madrid caía fuera de los ochos primeros. Los de Arbeloa tenían dos minutos más el descuento para marcar un tanto que les devolviese a la zona noble de la Champions. Asencio coronó su calamitosa noche viendo la segunda amarilla y Rodrygo también se fue antes de tiempo por protestar al árbitro.
Y entonces Mourinho en el último minuto mandó a su portero a rematar un centro al área para marcar el gol que les metía entre los 24 mejores. Y Trubin cabeceó a la red el centro que metía al Benfica en los cruces de la Champions. Un gol increíble que sellaba el bochorno del Madrid en Lisboa, que se queda fuera de los ocho primeros y tendrá que jugar la eliminatoria que esperaba ahorrarse. Mourinho retrató a este Madrid de Arbeloa que es humo, un equipo mediocre al que le llega para ganar en España y poco más. No hay
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