Las empresas pequeñas y medianas del sector cerámico de Castellón atraviesan un momento delicado, como se desprende de los procesos concursales y crisis financieras que sufren algunas de ellas. Una situación que ocurre después de los contratiempos sucesivos en los últimos años, desde el coronavirus hasta la fuerte subida de los costes de la energía.
Muestra de ello es el escenario de la firma alcorina Azteca, perteneciente al expresidente de la patronal azulejera Ascer, Vicente Nomdedeu. El pasado verano detuvo su actividad y llevó a toda la plantilla a un ERTE; en octubre entró en un procedimiento concursal. Ahora se ha comunicado el cierre de la fase común del concurso, para abrir la fase de liquidación.
Liquidación y acreedores
Este paso se da tras elaborarse la lista definitiva de los acreedores, entre los que se encuentran entidades financieras. Una lista a la que se suman entidades públicas como el Ministerio de Industria y Turismo o la Sociedad de Garantía Recíproca de la Comunitat Valenciana, que habían aportado ayudas públicas.
La situación de Azteca no es aislada. Hace un par de años hubo un ERE sobre la firma Ceracasa, que posteriormente fue vendida y relanzada con la misma marca.
Otros casos recientes
De forma más reciente, Mayolica Azulejos entró en concurso. Los documentos publicados sobre este procedimiento revelaron que hay una oferta de compra de la unidad productiva por poco más de tres millones de euros, con la posibilidad de contar con la misma plantilla. En Castelló, Codicer ha despedido a toda su plantilla para cerrar la actividad. Un panorama que tiene en vilo a su plantilla. Por edad, sus integrantes tienen dificultades para reincorporarse a otras empresas del sector.
Otro caso más lejano fue el de Roca Tiles, en la Vall d’Uixó, que cerró su unidad productiva para centrarse en la distribución de materiales. Roca Tiles fue adquirida a comienzos de la década por el grupo mexicano Lamosa, que posteriormente se hizo con Baldocer.
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