Otra vez, la de siempre, Irene Montero, empoderada con su regalo de Eurodiputada ha arremetido contra el rey de España como si fuera el enemigo a batir, el culpable de los problemas que asolan a España. Esta chica tiene la brújula estropeada. La también secretaria política de Podemos justificaba su ausencia del discurso que el rey don Felipe pronunció en el Parlamento Europeo, por el 40 aniversario de la entrada de España en la UE, al entender, según ella, que la monarquía «representa todas las cosas que queremos dejar atrás: el machismo, la corrupción, ser heredero de una dictadura o la falta de democracia».
Qué inocente soy. Yo creí que el machismo que en España queremos dejar atrás, estaba representado por Iñigo Errejón, Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero. Abundando en mi inocencia, creía que la corrupción estaba representada por el Gobierno de Sánchez, Monedero, Errejón e Iglesias. Y ya, sumida en mi error, creí que la falta de democracia la habían perpetrado Iglesias, Monedero, Errejón y las pivas, como Ione Belarra e Irene Montero, que tienen una forma muy curiosa de entender la democracia.
A esta gente es a la que, en verdad, la mayoría de españoles queremos dejar atrás, como un mal sueño o directamente como la pesadilla que han sido. Podemos ha perdido fuelle como todos los grupúsculos nacidos a su alrededor. Pero morirán matando y, obviamente, en puestos, como el de Europarlamentaria, a través de los que consigan pingües beneficios que les permitan pagar un chalé en Galapagar o un ático en el Barrio de Salamanca. A estos también les va la buena vida y tienen los mismos defectos que el resto de ejercientes de la política que se arriman a ella para sacar tajada.
En cuanto Sánchez puso el semáforo en verde para Iglesias, ya sabemos lo que hizo. Lo último, llevar a sus vástagos a los colegios que frecuentan los pijos hijos de la «fachosfera». De lo que decían a lo que al final han hecho, el trecho ha sido enorme. Nada justifica las palabras de Montero. El Rey de España goza de prestigio personal e institucional dentro y fuera de Europa donde se le respeta, a diferencia de lo que hace esta gente que sólo sabe intoxicar y aborregar a sus seguidores. Afortunadamente sus proclamas ya no encuentran quorum.
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