Seattle Seahawks y New England Patriots se citan en la LX Super Bowl

La LX Super Bowl ya conoce a sus contendientes. New England Patriots y Seattle Seahawks se jugarán el trono de la NFL el próximo 8 de febrero en el Levi’s Stadium de San Francisco. Ambos equipos se verán las caras en la gran final por segunda vez en su historia. En 2015, los legendarios Patriots de Brady y Belichick, doblegaron a los Seahawks por un ajustado 28-24. Ahora, los de Seattle llegan a la cita como favoritos, con hambre de revancha.

Seis años han tenido que esperar los Patriots para volver a jugar una final por el título. De la mano de un solvente Drake Maye (23 años), los de Boston salieron vivos de la tundra de Denver (7-10). La final de la Conferencia Americana (AFC) fue de todo menos vistosa. Las defensas impusieron su poderío, impidiendo grandes jugadas y propiciando cambios de posesión constantes.

Soñaron los locales gracias a un touchdown tempranero de Sutton, en su segundo drive (7-0). Alentados por los aficionados que abarrotaron el Empower Field at Mile High, los Broncos ahogaban una y otra vez a Maye, incapaz de mover a su ataque. Pero el signo del encuentro cambió en el segundo cuarto. Una pérdida de Jarrett Stidham en su yarda 12 propició el empate visitante. No desaprovechó la oportunidad Maye, que igualó con una corta carrera (7-7).

Fue el inicio del fin para Denver. Tras el paso por los vestuarios, New England amplió la renta con un field goal que resultaría definitivo (7-10). La nieve y el viento se convirtieron entonces en protagonistas, dificultando aún más la labor de los ataques. Stidham, que no había disputado un partido en dos años y que debutaba en los playoffs en sustitución del lesionado Bo Nix, se vio abrumado por el escenario. 


Maye, protagonista ante los Broncos

Garrett W. Ellwood / Ap-LaPresse

La defensa de los Broncos concedía una oportunidad tras otra a su ataque, que no conseguía aprovecharlas. Denver desperdició incluso un field goal de 45 yardas, que fue bloqueado, a cinco minutos del final. 

Los Broncos dispusieron de un último drive, pero sus esperanzas se desvanecieron cuando Stidham fue interceptado por Gonzalez, que selló el billete para una Super Bowl en la que New England se encomendará a Maye, que se convertirá en el segundo quarterback más joven de la historia en disputarla, después de Dan Marino. Los Pats buscarán un séptimo anillo en su duodécima Super Bowl, que rompa el empate con los Steelers como equipo más laureado de la NFL.

Batalla total en la NFC

Mucho más espectacular fue la final de la Conferencia Nacional. Una final entre dos equipos de la misma división, la NFC Oeste, con estilos contrapuestos. Seattle hizo valer su condición de local ante unos Rams que vendieron cara su piel (31-27). Fue un choque vibrante, un toma y daca constante, como ya lo habían sido sus dos enfrentamientos anteriores esta temporada. Dirigidos por un magistral Sam Darnold, Seattle supo adaptarse al juego ofensivo de Los Ángeles, el mejor ataque de la competición, y le ganó en su propio terreno.

Salieron con todo los de Mike Macdonald, decididos a marcar territorio desde el inicio. Touchdown en el primer drive gracias a una potente carrera de Walker III y ventaja al final del primer periodo tras un intercambio de field goals transformados (10-3).

Poco a poco, los Rams se fueron asentando. Stafford cogió las riendas y, alternando el juego terrestre con pases certeros, encontró los resquicios en la defensa local. Un touchdown de Williams en su primera recepción, después de otro field goal, permitió a los de Sean McVay tomar la delantera (10-13).

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La defensa de los Seahawks se esforzó para presionar a Stafford

Lindsey Wasson / Ap-LaPresse

Pero los angelinos dejaron una puerta abierta cuando peor estaban los locales. A minuto y medio del descanso, no gestionaron bien el reloj y dejaron una última posesión a Darnold y compañía. No desaprovecharon la oportunidad para asestar el golpe (17-13) por mediación de Smith-Njigba.

El tercer cuarto fue una delicia para el espectador. Un intercambio brutal que se saldó en tablas (14-14, para el 31-27) y que estuvo marcado por dos groseros errores individuales. En primer lugar, falló Smith a la hora de recibir un punt, propiciando un rápido touchdown de Seattle (24-13). Fue el primero de las cuatro anotaciones que se produjeron en ese periodo. A cada golpe, respuesta inmediata. Con los Rams tambaleándose (31-20), Woolen cometió un error incomprensible. La defensa de Seattle había conseguido frenar la ofensiva rival y Woolen fue a celebrarlo increpando al banquillo de Los Ángeles. Una acción que le valió una penalización y dio la oportunidad a los Rams de mantener vivo el drive, que acabaría en touchdown (31-27).

Bajo máxima presión apareció la defensa local. El arma principal de Seattle no dio opción a Stafford de llegar a la end zone en el último cuarto y, con una genial gestión del reloj de Darnold, los Seahawks certificaron el pase a la Super Bowl. Llegarán a San Francisco con el cartel de gran favorito para hacerse con su segundo trofeo Vince Lombardi.



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