Una de las zonas del Castillo de Lorca que más sufrió como consecuencia de los terremotos de mayo de 2011 será incorporada, una vez culminen las obras en el extremo nordeste de la fortaleza, a los itinerarios turísticos que la recorren. Concretamente, se trata de la conocida como ‘Puerta del Pescado’, lugar que ya fuera sometido a obras de emergencia en 2014 y que, en los próximos meses, será abierto al público.
Por aquel entonces, las obras eran financiadas por el ministerio de Educación, Cultura y Deportes, a través del Instituto de Patrimonio Cultural de España, con una inversión que alcanzaba los 413.744 euros. «Se registraron deslizamientos rocosos que arrastraron parte de los muros y afectaron al resto de estructuras, detectándose incluso riesgo de vuelcos», explicaba Sandra Martínez, quien ostentaba en ese momento las responsabilidades de Cultura del Ayuntamiento, al respecto de la situación provocada por los seísmos en el lugar.
Trabajos sobre la muralla que rodea la puerta. / Daniel Navarro
Asimismo, durante la batería de mejoras acometida hace más de una década, se restauraban más de 250 metros en los alrededores de la citada puerta; unos trabajos que desde hace meses se continúan gracias a la concesión de una ayuda por valor de casi 3 millones de euros por parte del Ministerio de Turismo. Puesto en marcha durante el mandato anterior, el proyecto permitirá aumentar en gran medida los espacios visitables del Castillo que, además, ganará un nuevo acceso.
Precisamente una de las nuevas ‘atracciones’ de la fortaleza será el mirador de la ‘Puerta del Pescado’, que permitirá visualizar una perspectiva única del Río Guadalentín desde el interior de la propia muralla medieval. En este sentido, cabe destacar que la conocida como ‘Puerta del Pescado’ o ‘Puerta de Alcalá’, está datada originariamente entre los siglos XIII y XV. Además, diversas fuentes históricas como el presbítero Ginés Antonio Gálvez Borgoñoz, en su obra de 1734 ‘Mussato Polihistor’, destacan esta puerta como la principal y la que sirvió al infante Alfonso, que posteriormente se convertiría en Alfonso X ‘El Sabio’, para conquistar la plaza.

Vistas desde el nuevo mirador. / Daniel Navarro
Más de cincuenta personas
En cuanto al proyecto en el que se enmarca la creación del mirador conviene recordar que cuenta con la participación de más de medio centenar de personas, que desde hace meses se afanan ‘bajo’ el Parador para sacar a la luz las edificaciones y restos históricos del lugar. Según explicaba en una reciente visita a las obras el director del Museo Arqueológico Municipal, que también participa en la dirección arqueológica del proyecto, Andrés Martínez, los trabajos ya han deparado las primeras sorpresas.
Así, justo delante de la ermita de San Clemente, entre la Puerta del Pescado y la de Oriente (que se convertirá en acceso peatonal), se están excavando los restos de un edificio del que aún no se conoce prácticamente ningún dato, y en el propio templo se han localizado restos de unos baños árabes. «Las excavaciones nos están permitiendo completar toda la información que había sobre este edificio, que fue la primera iglesia que se hizo en Lorca. Cuando llegó aquí el Infante Alfonso, lo primero que hizo fue quedarse con el castillo y decidió poner un sitio donde pudieran ir al culto la gente que repoblaba y se quedaban aquí en Lorca», explicaba.

Excavaciones arqueológicas frente a la ermita de San Clemente. / Daniel Navarro
De hecho, uno de los datos confirmados por las excavaciones es que la ermita se construyó sobre restos de edificios islámicos. «Ha aparecido lo que parece ser la subestructura de unos baños, lo que se llama un hipocausto, que sería la cámara de combustión, la cámara de aire que calentaba las piscinas o los baños superiores» explicaba otro de los directores de los trabajos, Javier Valera, una información que podría complementar las hipótesis de que San Clemente se habría construido sobre –o muy cerca– de una mezquita.
En la Judería, los resultados obtenidos hasta la fecha son especialmente relevantes para la interpretación del trazado urbano. El hallazgo más significativo corresponde a un paso cubierto o galería cubierta, donde se conserva el arranque de los arcos y elementos asociados como el pavimento y rebancos, lo que aporta una evidencia excepcional para comprender la circulación interna, la jerarquía de recorridos y la configuración arquitectónica de este sector.











