Tras décadas de injusto arrinconamiento académico, político y social, la Formación Profesional tiene una imagen mayoritariamente positiva. Casi siete de cada diez personas (68,7%) consideran que son unos estudios muy o bastante válidos, percibidos como un factor clave para la inserción laboral y mejorar la competitividad de las empresas españolas. El veredicto favorable aumenta con la cercanía. El 74% de quienes han cursado FP la aplaude frente al 66% de quienes carecen de estos estudios. Es decir, conocer la FP es valorarla positivamente. La buena fama y la expansión tienen, sin embargo, dos frenos: el desconocimiento de la modalidad dual (que combina formación en el aula y la empresa) y la escasa orientación que reciben los estudiantes.
A pesar de que la actual legislación convierte a toda la FP en dual, la realidad es que el alumnado de esta modalidad sigue siendo minoritario
Elaborado por CaixaBank Dualiza y presentado esta mañana en Madrid, el barómetro de la FP demuestra que los que más la valoran son los que la conocen y los que peor opinan de ella, los que la desconocen. La reputación de los ciclos es ocho puntos más alta en el caso de los que tienen un familiar cursándolos. El estigma que todavía arrastra la FP adolece de un fuerte componente socioeconómico. Es decir, existe un “prejuicio de clase”. A pesar de que la FP está ganando prestigio a pasos agigantados y ya no es la hermana pobre del sistema educativo, el perfil detractor o escéptico está muy relacionado con niveles de estudios e ingresos altos. Este segmento de la población es el que sigue creyendo que la FP es una opción de descarte y no de elección. Es decir, están convencidos de que se elige por dificultades en los estudios previos.
El barómetro alerta ante el hecho de la modalidad dual solo es bien conocida por el 11% de los encuestados, 1.523 personas entre los 16 y los 65 años o más residentes en las 17 autonomías y con todo tipo de nivel de estudios: desde la ESO como máximo hasta FP, universidad y posgrados. El 45% no la conoce y el resto tiene una idea muy superficial. Los que menos saben de ella son las personas más mayores, que tiene un papel fundamental en los hogares dado su papel de ‘influencers’ familiares.
Casi la mitad de los encuestados creen que los sueldos de los titulados de FP son algo más bajos o mucho más bajos que los de los universitarios
A pesar de que la actual legislación convierte a toda la FP en dual, la realidad es que el alumnado de esta modalidad sigue siendo minoritario. Los estudiantes matriculados en FP (curso 2023-24) asciende a 1.137.357. De ellos, 60.018 cursan dual, según la estadística oficial del Ministerio de Educación y FP. Es decir, poco más del 5%.
La FP dual no solo mejora la calidad del aprendizaje sino que dispara las posibilidades de encontrar empleo. El pasado noviembre, el ministerio publicó una estadística que aseguraba que en el primer año tras terminar el ciclo dual, la tasa de afiliación -entendida como el porcentaje de alumnos que se encuentran en alta laboral- es del 40% en grado medio y del 63% en el superior. A los tres años, la tasa asciende al 64% y al 72% respectivamente. Un reciente estudio del Observatorio Social de la Fundación la Caixa asegura que, en Catalunya, los graduados en FP dual ganan un 28% más que los de FP tradicional.
Salarios y orientación
Además del desconocimiento del sistema dual, otro punto débil en la buena percepción social de la FP tiene que ver, precisamente, con los salarios. Casi la mitad de los encuestados por CaixaBank Dualiza (45%) creen que los sueldos de los titulados de FP son algo más bajos o mucho más bajos que los de los universitarios.
El estudio confirma que la orientación educativa es otra de las flaquezas. Un 40% considera que la orientación que reciben los jóvenes es insuficiente o prácticamente inexistente. Más de la mitad (55%) afirma no haber recibido nunca orientación específica sobre FP. Sin embargo, su impacto es positivo porque la mayoría de los que sí la recibieron la encontraron útil, siendo los centros educativos como la fuente más fiable.
Frente al bachillerato, la FP es percibida como más práctica, más especializada y más útil para encontrar trabajo. Sin embargo, el bachillerato mantiene una ventaja en prestigio social dado que solo un 25% de la población considera que la FP tiene más reconocimiento en comparación directa. Respecto a la universidad, la FP es vista como más práctica y más accesible económicamente. También más útil para encontrar trabajo. La universidad, mientras, está vista como una opción más prestigiosa socialmente y, en mayor medida, como la más eficaz para el desarrollo profesional a largo plazo.
La principal demanda que realiza la sociedad es aumentar las plazas. Casi la mitad de los encuestados (45%) lo describen como la prioridad más urgente, seguida de la mejora de los recursos y las infraestructuras de los centros (32%). También destaca la necesidad de una oferta más variada de especialidades formativas y de mayores opciones que faciliten la compatibilidad con el empleo.
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