El año que vivimos peligrosamente

Cómo pasa el tiempo. De lento, quiero decir. Llevamos un año bajo la era Trump y ya comienza a parecer un siglo. Aunque uno quiera apostatar de este clima agorero, acaba por vencerte un cielo ceniciento. Ocurre que ahora ese tiempo cenizo no solo se cierne, como solía hacer, sobre los pobres. Se ha democratizado cosa bárbara. Vemos, por ejemplo, las imágenes de Irán bajo la satrapía religiosa de los ayatolá y se nos ponen los pelos de punta. Pero entonces se suceden las cargas contra ciudadanos en Minneapolis y, salvo por el número de muertos, la cosa no resulta tan distinta. Claro, dirán, que hablamos de dictadura y democracia. Sin embargo, las actitudes del ICE en las calles americanas no suenan muy democráticas. Por supuesto, dirán, que hablamos de fanatismo religioso. No obstante, los MAGA se han mostrado tanto o más jacobinos que quienes gobiernan lo que antes fue Persia. Desde luego, dirán, que hablamos de moral. Pero pegarle tres tiros a una mujer desarmada y argumentar luego que fue en defensa propia lleva la marca de agua de Calígula.

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