Volvía el Hércules a disputar un partido lejos del Rico Pérez y el duelo arrancó de la peor manera, algo previsible visto el historial del equipo en la última temporada. El Tarazona se adelantó en el minuto 24 gracias a una jugada embarrada con influencia del aire, de los rebotes y de malos despejes. Ángel López se benefició de ello y puso al conjunto aragonés por delante en el marcador, en un partido donde practicar buen fútbol se había convertido en tarea imposible vistas las condiciones meteorológicas.
Cuando el partido empezaba a encarar el tiempo de descanso, con el marcador favorable a los locales, Mehdi Puch se inventó una genialidad para igualar el encuentro. Era el minuto 47 y tras controlar el balón Andy Escudero y buscar opciones en el horizonte, encontró al centrocampista solo entre la línea defensiva y la del medio del campo del Tarazona. Una vez recibido el balón, la idea estaba clara, fusilar la portería desde 25 metros. El pase del flamante fichaje invernal se elevó del suelo, por lo que Mehdi encontró el balón botando, condiciones propicias para el golpeo que estaba a punto de llegar.
Nada más salir el balón de sus botas, se palpó en el ambiente que el golpeo no era poca cosa. La estirada de Amigo, el guardameta del Tarazona, de poco sirvió, puesto que el esférico estaba ya en su escuadra derecha. El Hércules había igualado el partido al filo del descanso gracias a una obra de arte que daba alas para la segunda mitad.
Tras el gol, Mehdi Puch besó el escudo del Hércules y se dirigió hacia el banquillo visitante en un claro síntoma de felicidad y sentimiento de pertenencia. En la segunda mitad, el Tarazona volvió a adelantarse en el marcador gracias a un balón parado, pero cuando el partido estaba en el descuento, Fran Sol, desde el punto de penalti, no perdonó y rescató un punto en el 94.
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