El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, ha oficiado este domingo una misa en Adamuz en recuerdo de las víctimas del accidente de trenes que ha causado 45 víctimas mortales, justo en el día en que se cumple una semana desde el trágico siniestro. La ceremonia se ha celebrado en la caseta municipal de Adamuz, completamente llena, con la asistencia de unas 1.500 personas así como autoridades y responsables institucionales.
Ha sido una mañana triste y fría. Mientras los operarios continuaban los trabajos sobre la vía férrea, los vecinos de Adamuz se acercaban hasta la caseta municipal para el oficio. El obispo ha recordado a las víctimas del accidente, así como a sus familias y a todos los que han trabajado para atender a los heridos y las fuerzas de seguridad.
Jesús Fernández ha recordado la parábola del buen samaritano que aparece en el Evangelio de Lucas, según la cual un hombre de Samaria atendió a un hombre herido sin preocuparse por su condición. Eso mismo hicieron los vecinos de Adamuz el día del accidente, cuando acudieron rápido hasta el lugar del accidente para prestar los primeros auxilios e intentar rescatar a los heridos.
Los adamuceños fueron, en palabras del obispo, «buenos samaritanos que rescataron a los heridos de los vagones y organizaron el operativo. Dios estaba allí». Fernández ha recordado además que «el prójimo es aquel que practica la misericordia».
Para la ceremonia se ha trasladado hasta la caseta municipal la imagen de la Virgen del Sol, patrona de Adamuz, que volverá después a su templo.















