El caos ferroviario registrado en los últimos días en la red de Rodalies no tiene una sola causa ni responde a un episodio puntual. Detrás de las incidencias se acumulan años de falta de inversión, una infraestructura especialmente vulnerable, el impacto de la meteorología adversa y un conflicto laboral que lleva tiempo latente.
La coincidencia de todos estos factores ha terminado por poner al límite el sistema y ha obligado a adoptar medidas excepcionales, como la reducción de la circulación o la suspensión de líneas estratégicas, con un impacto directo sobre miles de usuarios. Estas son las claves que ayudan a entender por qué el servicio ha vuelto a colapsar
1. Una red vulnerable
La red de Rodalies arrastra dos décadas de falta de inversión, lo que hace que la infraestructura sea muy vulnerable, aún más en momentos de climatología adversa. El responsable de la infraestructura, Adif, la está renovando y realizando obras en muchos puntos, lo que añade presión al servicio.
2. Días de intensas lluvias
A una infraestructura en malas condiciones se suma una semana de intensas lluvias, en la que el terreno acumula agua. Tras un periodo previo de sequía, la continuidad de las lluvias provoca un cambio en el comportamiento de los terrenos y de las infraestructuras, lo que añade presión y está provocando eventos como deslizamientos y caída de árboles de forma repetida.
El tren circula en algunos tramos por una orografía complicada. Los maquinistas consideran peligrosos, en momentos de meteorología adversa, tramos vulnerables como túneles antiguos, trincheras o zonas con riesgo de desprendimientos, especialmente durante temporales.
3. Mapa con 21 puntos
La Generalitat, Renfe y Adif han elaborado un mapa con 21 puntos donde existe vulnerabilidad, lo que ha permitido llegar a un acuerdo con los maquinistas, que se niegan a circular si no se garantiza la seguridad en estas zonas. Se ha acordado reducir la velocidad o incluso interrumpir la circulación en caso de malas condiciones meteorológicas si el lugar es especialmente peligroso.
Los maquinistas cuentan con estas indicaciones actualizadas en cada momento. Los túneles del Garraf y la R1 figuran en este documento. El Govern ha admitido que se trata de dos puntos especialmente sensibles.
4. Líneas esenciales
Suspender la R1 y la R2 Sur tiene repercusiones especialmente importantes. Se trata de dos líneas con gran volumen de usuarios, donde es complicado aplicar un plan de transporte alternativo, es decir, un dispositivo de buses por carretera, que permita ofrecer servicio a sus usuarios.
Pero, además, interrumpir totalmente la circulación imposibilita que las mercancías procedentes de los puertos de Barcelona y Tarragona puedan comunicarse con la frontera francesa.
5. Diversidad de actores
En torno a Rodalies intervienen diferentes actores, cuya relación no siempre ha sido fácil. Adif es el responsable de la infraestructura (vías, catenarias, señalización, etc.), Renfe de los trenes, y el Govern es el titular del servicio.
En un contexto en el que Rodalies no funciona, con trenes e infraestructuras antiguas y obras en marcha, Renfe y Adif han mostrado habitualmente poca coordinación y entendimiento. El Ministerio de Transportes está al mando de las dos empresas y debe responder por ellas. El Govern debe responder por la falta de servicio ante los ciudadanos.
6. Conflicto laboral de fondo
Los maquinistas de Rodalies y el principal sindicato que los representa, el Semaf, mantienen un conflicto laboral por el traspaso del servicio a la Generalitat. Temen perder condiciones consolidadas como el salario, la antigüedad, la movilidad laboral dentro del Estado o la cobertura de los convenios actuales de Renfe.
Rechazan que Rodalies pueda acabar funcionando como una empresa separada o con una estructura propia en Catalunya, lo que, según denuncian, rompería la unidad de la plantilla ferroviaria estatal.
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