Una espectacular chilena de Adam iba a dar un punto al Elche en el Ciutat de València hasta que el drama, al que el conjunto franjiverde se pasó invocando durante toda la segunda parte, acabó llevándose por delante a los hombres de Eder Sarabia, que siguen con su purgatorio a domicilio durante la presente temporada, incapaces de ganar incluso en el campo del peor local de la categoría. Uno que hasta este viernes no conocía el triunfo en su feudo y que sale resucitado del derbi, dejando tocados a los ilicitanos, que empiezan a ver de cerca las espinas de una temporada que hasta el momento estaba siendo un camino placentero.
Toca sufrir. Como tocó sufrir en Valencia sin aparente necesidad. El Elche fue incapaz de controlar el partido en la segunda parte, de jugar con los nervios de un Levante en situación crítica pese a llevarse solo media liga. La boca del lobo está ahí, quizás no por posiciones debido a la compresión de la tabla en la zona media-baja, pero lo cierto es que entre lesiones, el mercado de fichajes, renovaciones y resultados, Sarabia y sus jugadores tienen cita de terapia para que no se descontrole una situación que durante tanto tiempo parecía manejada: la de no tener la sensación de ser uno de los tres peores equipos de la categoría.
El duelo, una vez más, se le puso de cara pronto al Elche, con una diana tempranera de Álvaro Rodríguez tras una buena combinación entre Febas y Yago, que culminó el hispanouruguayo tras recoger con un control habilidoso una pelota que parecía quedársele atrás y definir a la perfección ante Ryan. Poco más sucedió en un primer acto en el que el Levante quería, pero no podía y a los franjiverdes, como viene siendo habitual ya en demasiadas ocasiones, les faltó profundidad. Con ventaja en el marcador no parecía un problema.
Levante – Elche. / EFE
Pésimo segundo tiempo
El problema llegó con el empate, nada más comenzar el segundo acto, en una acción mal defendida entre Affengruber y Petrot, con el austriaco reclamando el error a su compañero, que hasta ese momento estuvo sobresaliente y desde entonces cayó en desgracia. No le acompañó el resto del equipo, desaparecido en fase de construcción durante el resto del encuentro y timorato en defensa, concediendo goles de centros laterales, dos de ellos a balón parado.
El 1-1 arribó tras un balón desde la derecha que Pablo Martínez remató casi en las narices de Peña. El 2-1, tras salvar el alicantino una ocasión clarísima de Etta Eyong, se produjo en una falta lateral bien cabeceada, cruzada, como mandan los cánones, por Dela. Y el 3-2, en el minuto 95, en un córner a la heroica, justo cuando el Elche podría haber aprovechado la desgracia granota al haber empatado el encuentro instantes antes.

Germán Valera disputa un balón con un rival durante el Levante-Elche / EP
Ahí, Matturro fue más bravo que los futbolistas franjiverdes que se mostraron más pendientes de tratar de frenarle que de ir a cabecear un balón que el uruguayo se llevó por garra, coraje… y convicción. Él estuvo pendiente de la pelota, no de los oponentes. Dio el triunfo a los suyos. Les da vida. Y mete en problemas a un Elche que se está liando en enero.
El partido contra el Levante es un ejemplo perfecto de la inestabilidad que parece haber penetrado en el hasta ahora fiable proyecto franjiverde. Tres goles mal defendidos. Remontados ante un equipo en descenso. Derrotados en la casa de un rival que no había ganado en su feudo. Con un lateral zurdo de central diestro. Y fiando el milagro, que casi llega, a Álex Sánchez, un futbolista fichado para el filial que ha ido convocado y ha debutado antes con el primer equipo. Demasiadas cosas raras. Incluido el hecho de no poder saborear la obra de arte de Adam en el 2-2, una chilena perfectamente ejecutada tras asistencia del mencionado Álex Sánchez que, tristemente, no sirvió para nada.
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