Las comunidades de vecinos son un micromundo dentro de la vida de las personas. El hecho de convivir con otra gente en un mismo edificio, en ocasiones genera incomodidades y discusiones entre propietarios o inquilinos de alquiler, generando situaciones no deseadas en algunos casos.
Los garajes no son una excepción y son otro foco de enfrentamiento entre las personas que comparten espacio. Una de las dudas más comunes es si es posible aparcar más de un vehículo dentro de la misma plaza, o si se pueden dejar elementos que no corresponden con la idea original de ‘plaza de párquing’, por ejemplo, muebles en los casos en los que no se cuenta con un trastero.
Un párquing comunitario. / EFE
Queda claro que en caso de contar con una plaza delimitada con paredes y una puerta, el propietario puede poner lo que le venga en gana, pero, ¿qué ocurre en el resto de casos?
Cómo puedo usar mi plaza de párquing
La verdad única se encuentra en la Ley de Propiedad Horizontal. En ella debe quedar detallado el fin para el que se utilice ese espacio, aunque por lo general, hay ciertos aspectos que se pueden considerar comunes en todas las casas.
Habitualmente, no está prohibido dejar muebles o más de un único vehículo, aunque solamente se puede hacer en caso de que no ocupe más espacio del que está delimitado.
Lo que no está permitido es que la plaza se convierta en un lugar de almacenaje a modo de trastero en sustitución de su función original, la de dejar el medio de transporte privado, por lo que no se pueden instalar armarios o estanterías fijas.
Lo que seguro que no se puede hacer es modificar la estructura de dicha plaza de aparcamiento, ni poner en peligro la seguridad del edificio, algo bastante evidente. Tampoco se puede usar ese espacio para un fin distinto al de dejar el coche, moto, bici, o lo que sea, es decir, que no se puede utilizar para crear un taller, ni nada similar.
No obstante, todo lo permitido tiene un pero, ya que los estatutos comunitarios podrían ser más restrictivos de lo que la base legal indica, prevaleciendo estos en cada caso. Por eso, lo más recomendable es consultarlo con el resto de vecinos o con el administrador de fincas para conocer la realidad de cada caso en particular.
Al final, lo más sencillo para no incordiar al resto es no impedir el libre paso por el párquing, así como no ser un estorbo para el resto de coches.














