El duelo y la culpa

Una catástrofe cuyas trágicas consecuencias superan nuestra capacidad ordinaria de absorción de impactos exige gestionar dos tareas prioritarias: el duelo y la culpa. Pido excusas por expresarlo fríamente, pero mi propio calor precisa circuitos de refrigeración. El duelo social se está desarrollando sobre todo en los medios, a través de las docenas de tragedias reales de personas reales. Son modos de compasión (padecer-con), pero también de consuelo y acompañamiento. En cuanto a la gestión de la culpa aún está en fase de inagotable merodeo, llevada por un enjambre de personas, oficiales, oficiosas o aficionados que ante cada dato o información plantean y replantean hipótesis, coadyuvando los medios en tiempo real. En orden a la averiguación de las causas reales esa proliferación no parece útil ni seria. ¿Se justifica como rito de espera, hasta que la culpa caiga en su casilla?. No se.

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