La basura que en España se lleva al vertedero o se quema mediante incineración es un recurso totalmente desaprovechado. En países como Suecia se utiliza para generar electricidad hasta el punto de que el 10% de los hogares del país funcionan con este sistema y más del 50% reciben calor con él. Hace décadas que Suecia usa esta fórmula que en España parece una utopía.
Cada año, millones de toneladas de residuos urbanos procedentes de países como Noruega, Reino Unido e Italia se transforman en electricidad y calor dentro de los hogares suecos. Curiosamente, Suecia se ve obligada a importar basura de esos países extranjeros porque su nivel de reciclaje es tan elevado que los vertederos prácticamente han desaparecido y todo se recicla.
En 2024, el país recibió 3.860.000 toneladas de residuos importados, cifra que ha ido creciendo desde 2010 paralelamente al cierre de vertederos en Europa y al aumento de la incineración con recuperación de energía.
Cero residuos al vertedero
En 2017 Suecia se enfrentó a una gran escasez de basura que obligó adquirir cerca de 800.000 toneladas a sus vecinos nórdicos, sobre todo a Noruega, debido a que el modelo sueco (con el sistema de retorno de envases, por ejemplo) ha provocado una drástica reducción en la cantidad de residuos que genera anualmente cada sueco: media tonelada per cápita frente al promedio de seis toneladas del resto de Europa. Además, de esa cantidad, prácticamente nada va al vertedero. La tasa de reciclaje se aproxima al 100%.
Funcionamiento del sistema sueco / Agencias
En 2022 se trataron 20,2 millones de toneladas de residuos domésticos, de las cuales 6,68 millones (33 %) se usaron como combustible en plantas de cogeneración. Según la asociación nacional Avfall Sverige, si el flujo de residuos importados se redujera, las plantas podrían funcionar con biomasa u otros combustibles.
La clave es económica y logística: Suecia no compra basura porque la necesite, sino porque otros países pagan por deshacerse de ella, y el país dispone de una red de plantas muy eficiente para procesarla.
Las instalaciones donde se quema la basura se llaman kraftvärmeverk, centrales de cogeneración que producen electricidad y capturan el calor residual para alimentar las redes de calefacción urbana. Existen 30 de estas centrales repartidas por todo su territorio.
Calefacción con basura para la mitad de la población
Hay que tener en cuenta que más de la mitad de los hogares suecos reciben calefacción mediante este sistema. En 2024, alrededor del 10 % de la electricidad del país provino de estas plantas, que juegan un papel aún más relevante en invierno, cuando la demanda de calefacción se dispara.

Los vertederos clásicos han desaparecido de Suecia, donde se recicla el 99% de los residuos / Pinterest
No solo hay un beneficio ecológico en este procedimiento, sino también económico. En 2013 las empresas suecas ingresaron unos 798 millones de coronas suecas (75 millones) por incinerar residuos extranjeros. Con cantidades similares de importación, esa cifra asciende ya hoy a más de 1.000 millones de coronas al año (94 millones de euros).
El modelo sueco tiene una virtud añadida, que no es menor. Al obligar a los países exportadores a pagar por su basura, se crea una presión económica para reducirla y reciclarla mejor, al objeto de reducir ese coste ecónomico.
Aunque no está exento de una cierta cantidad de emisiones (aunque no se pueden comparar con las de la incineración convencional), Suecia demuestra que la basura puede convertirse en energía y un recurso económico, convirtiéndose en un ejemplo de circularidad y de aprovechamiento de lo que parece un recurso, pero, en cambio, es una materia prima para obtener energía.













