El Barça terminó celebrando un triunfo valioso en Praga que le acerca al top-8, pero el encuentro deparó un espectáculo insospechado, errático y tan borroso como la niebla que acompañó el partido.
Marcó cuatro goles el conjunto de Flick, pero encajó dos y perdió a Pedri, un peaje muy caro para un Barça que se la jugará el miércoles que viene en casa ante el Copenhague. El conjunto azulgrana necesita golear a los daneses en casa y esperar a ver los resultados de los otros aspirantes, porque ahora mismo hay ocho equipos con 13 puntos.
Fragilidad defensiva
El encuentro dejó temores conocidos: sobre todo la sensación de que, con este nivel defensivo, no le llega para competir con los mejores en la Champions. Ni siquiera el mejor Eric Garcia, de nuevo superlativo, fue suficiente el día que Flick dio descanso a Cubarsí para apostar por Gerard Martín.
Dos goles casi idénticos de córner frustraron a Flick, que no encuentra una fórmula estable para que el Barça sea fiable. El Slavia de Praga no parecía el rival más peligroso, pero su apuesta por marcajes individuales, con especial atención a Pedri, incomodó demasiado a los de Flick.
Fue entonces cuando el equipo encontró respuestas en Fermín, autor de dos goles en la primera mitad y de nuevo puro veneno. La falta de atención defensiva contrastó con la permanente activación del mediapunta, un futbolista que juega con los ojos encendidos todo el partido.
No era fácil sacar la cabeza en un partido tan gélido, pero Fermín volvió a enviar un mensaje: suma ya 10 goles y 10 asistencias y se siente preparado, no solo para ser titular, sino para ser decisivo. También brilló un De Jong que lideró el mediocampo y un Olmo que tuvo un impacto inmediato cuando salió al campo. Suyo fue el tercer gol con un disparo desde fuera del área que se metió en la escuadra.
El Barça tiene en Fermín y Olmo a dos de los mejores mediapuntas de Europa y la lesión de Pedri, que estará de baja varias semanas, invita a pensar que tendrán continuidad. Lewandowski remató el triunfo, pero una de las imágenes de la recta final del encuentro la dejó Araujo. El uruguayo salió en el minuto 79’ y se impuso en un duelo individual en carrera ante uno de los delanteros del Slavia.
En casi cualquier circunstancia habría sido una jugada anecdótica, pero no ahora. El uruguayo necesita ganar autoestima y jugadas así son oro para que vuelva a sentirse dominante. Un Araujo con confianza sería añadir un perfil que el equipo no tiene. Un jugador capaz, a su mejor nivel, de imponerse en la emergencia. A la espera de ganar estabilidad defensiva, el Barça sigue exhibiendo una pegada demoledora. También en la Champions, donde se acercó a su objetivo de estar entre los ochos primeros tras una noche kafkiana.
Al Barça le jugaron a favor varios resultados para acercarse a su objetivo de estar en el top-8. La sorprendente derrota del City en el estadio del Bodo/Glimt, la victoria del Arsenal en el Giuseppe Meazza, el empate del Atlético ante el Galatasaray en Turquía y la derrota del Atalanta en su estadio frente al Athletic dejan al conjunto azulgrana un escenario más propicio. Además, el Chelsea, octavo clasificado y rival directo para el top-8, ganó por la mínima al Pafos.











