Bastan unos minutos de conversación con Brián Oliván (31 años, Barcelona) para confirmar que es cierta esa fama que le precede de tipo meticuloso, que cuida los detalles, extraordinariamente profesional. El último fichaje del club rojiblanco recibe en la sala de prensa de Mareo a LA NUEVA ESPAÑA. Oliván es, ante todo, un deportista que tiene las ideas claras. Y muy ambicioso. Aire fresco en el vestuario. En su primera entrevista como jugador del Sporting deja claro que no está en Gijón de paso, sino que llega con la firme intención de aportar su experiencia para «ayudar al ascenso».
A Oliván no le pesa la palabra ascenso. Derrocha liderazgo. Solole tiembla la voz cuando habla del vínculo con su abuela, que atraviesa un momento complicado. Ahí el deportista da paso a una persona sensible y familiar.
Media hora con el primer fichaje del Sporting de invierno.
-¿Qué tal el aterrizaje?
-Muy bien. Gijón es una ciudad muy acogedora. El vestuario, también: son gente agradable, cercana, como una pequeña familia. Poco a poco me estoy adaptando a lo que es este club y a lo que representa. Estoy muy cómodo y con ganas de que las cosas vayan bien.
-Firmó por el Sporting para solos seis meses. ¿Se ha venido solo o ha traído a su familia?
-Vine solo, al menos de momento.
-¿Ellos están fuera?
-Sí, en Barcelona. Aún no han podido venir. Voy mucho a verles. Tenemos una situación familiar –sobre todo por mi abuela–, pero tienen pensado venir a verme.
-¿Tiene la sensación de que en su estreno como titular con el Sporting en el Reino de León se quitó la espina del debut ?
-No lo veo así. Para mí fue importante porque llevaba prácticamente once meses sin competir, que es mucho tiempo. Aún me faltan partidos para llegar a mi mejor nivel físico, pero ha sido un buen comienzo. Era un partido difícil, en un campo complicado, y conseguir los tres puntos fue muy importante
-¿Acabó muy cansado?
-Me faltó un poco de frescura en las piernas, pero con el ritmo de partidos lo voy ganando.
-¿Cómo recuerda la acción de la tarjeta roja ante Larrubia?
-Fue una acción fortuita. No fui a hacerle daño. El partido estaba muy igualado y pensé que, si me anticipaba, podíamos meternos en el área. Teníamos opciones de remontar. Fue una acción desafortunada y también mala suerte. No le di muchas vueltas; el fútbol tiene estas cosas y en una semana puedes cambiarlo todo.
-¿Habló luego con Larrubia?
Sí. Cuando acabó el partido entré en el vestuario y me disculpé. Lo entendió perfectamente. Para mí ese tema está cerrado. Ahora lo importante es el partido ante la Cultural y, sobre todo, el de este sábado frente al Mirandés.
-Ha sido muy ambicioso en su discurso.
-Nos queda mucho camino, pero el ascenso es lo que queremos. Tenemos que mejorar cada día. Debemos tener mentalidad ganadora. Hay muchos equipos con el mismo objetivo. Todo pasa por entrenar como si cada día fuera el último.
-Si se consigue el objetivo, renovaría un año más en el Sporting.
-Me queda muy lejos eso. Vengo de una situación en la que, por circunstancias, estaba parado. Lo único que me importa es jugar e intentar ayudar al equipo en todo lo que pueda. ¿Lo demás? Pues ya vendrá. No quiero pensar a largo plazo, sino enfocarme en el partido de este sábado. Quizá suena a tópico, pero hay que ir partido a partido
-No será fácil hacer unas maletas solo para seis meses
-Sí. Son seis meses muy importantes para mí. En verano tuve otras cosas. Estuve esperando algunas cosas de Primera División y, al final, no se dieron por circunstancias externas. También sonó en los últimos días lo del Sporting. Pero, quiero aclarar, no es que no quisiera venir. Para nada fue así. Simplemente no se pudo hacer.
-¿Por qué?
-Por el tema económico.
-El límite salarial.
-Sí..
-¿Se llegó a negociar entonces?
No. Se sondeó, pero no se pudo cerrar. En invierno surge de nuevo la posibilidad.
-Y surge muy rápido.
-De un día para otro. Sabía que venía a un club importante a nivel nacional y no lo dudé.
-¿Cómo fueron estos meses en Mallorca sin competir?
-Han sido meses duros, pero menos porque estuve ahí. Mallorca es casi como si fuera mi casa. Es un entorno súper sano. Mentalmente me ayuda a estar conectado conmigo mismo y estar súper bien. A través de un amigo, tuve la posibilidad de entrenar en el Constancia. Es un vestuario muy distinto a todos los que he estado. Me ayudaban a sentirme partícipe. En verano estuve un tiempo entrenándome solo, pero lo típico de que estás entrenando para cuando te llegue la opción ir lo mejor preparado posible. Cuando se acaba el plazo, decido irme allí para entrenarme con el Constancia, además de mis ejercicios en el gimnasio.
-¿Se planteó competir con ellos en Tercera RFEF?
-No, no. Solo fue a entrenar. Iba con ellos los tres días de la semana. También me relacionaba con los compañeros. La verdad, son personas excepcionales.
-¿Fue duro quedarse sin equipo con el mercado cerrado?
-Sí. Sí, fue complicado. Cuando estaba en el Espanyol y estaba jugando, tuve unas ofertas para cerrarlo en un buen equipo de Primera División…
-¿Prefiere no decir el equipo?
-No (risas). En realidad no podía firmar porque tenía una cláusula (en el Espanyol) de renovación automática por jugar x partidos. Luego en verano se me abrió otra posibilidad. Estuve esperando por otro equipo. Tampoco se pudo hacer. Luego estuvo la posibilidad, que salió en prensa, de volver a Mallorca. Pero también tenía que esperar. Salió la oportunidad del Sporting y no quería esperar más. Vengo a ayudar a intentar conseguir el ascenso.
-Y, de repente, el mercado cerrado.
-Pero sin nada no estuve, porque tuve ofertas del extranjero. Pero no me sentía cómodo viéndome fuera del país. Tuve opciones de salir, pero quise quedarme en España. Sabía que algo iba a venir, pero en lugar de decidir mal, preferí esperar. Si no, habría esperado al mercado de invierno.
-Hasta enero era importante en el Espanyol en Primera y deja de jugar.
-Hasta febrero. Llevaba arrastrando pubalgia desde el año anterior, en Segunda División. Era muy fastidiosa, porque no terminaba… Cuando me recupero, vuelvo a ser importante otra vez en el Espanyol en Primera División. Hasta el 5 de febrero. Ese día me lesiono contra el Sevilla en el Pizjuán. A partir de ahí en el proceso de recuperación me lesionó en otra parte. Me recuperé tres semanas antes. Pero ya… Ya no volví a ser convocado, pero por situaciones que no me competen a mí. Pero ya le digo: estaba jugando bien y era un jugador importante para el entrenador (Manolo González). Pero el fútbol tiene estas cosas. Un día estás arriba y otro abajo.
-¿Le decepcionó alguien en el Espanyol?
-Para nada. Guardo muy buenos recuerdos de mi etapa en el Espanyol; es un club al que deseo lo mejor, es de mi ciudad. He estado tres años allí. He sido muy feliz. Las cosas que pasan dentro no soy muy de comentarlas. Me lo guardo para mí. Y prefiero que sea así. Y ya está. Desearles mucha suerte. Nunca sabes en el fútbol lo que puede deparar.
-Ha pasado por clubes muy importantes. ¿Tiene algo que envidiar el Sporting?
-Cada club es distinto. No se pueden comparar.
-¿Le ha sorprendido la dimensión del Sporting?
-Mira, me ha sorprendido la afición que tiene. La gente que mueve. Eso me ha llamado mucho la atención. Al final la gente de Gijón es del Sporting. Su primer equipo es el Sporting. Esto me ha llamado la atención. Hay ciudades que la gente es del equipo grande y luego ya del de su ciudad. Aquí la gente es muy forofa. He tenido la oportunidad de vivir dos partidos fuera –Leganés y León- y viene mucha gente. En eso tiene similitudes al Espanyol, que también mueve mucha gente.
-Dicen de usted que es un animal competitivo…
-Si he llegado donde he llegado ha sido por la mentalidad competitiva. Al final cuando lees las biografías de jugadores importantes lo que destacan es su mentalidad. Todos los que estamos aquí más o menos tenemos cualidades. Pero lo que marca la diferencia es la mentalidad. Por eso hay gente que llega a Primera División y está quince años. Lo que marca la diferencia es la capacidad mental. No concibo esto de otra manera que no sea salir a entrenar y dar lo mejor cada día.
-¿Qué le pide Borja?
-Cosas simples. Que ayude en todo lo posible y que dé las instrucciones básicas en el campo. Es cercano.
-También ha llamado la atención cómo se cuida. Llegó sin un kilo de más, pese a la inactividad.
-Eso no, eso no. Me cuido bastante. Pero es que esto es alto rendimiento. Hay que cuidar la recuperación. El cuerpo es nuestra herramienta de trabajo. Si queremos alargar esto, hay que cuidarse. Todo es importante: la comida, entrenar por la tarde, descansar. Este periodo de inactividad he trabajado mucho para, cuando me llegase la oportunidad, estar preparado y que se me note lo menos posible. Lógicamente llevo casi un año sin competir y es normal…
-¿Le recuerdan mucho la eliminación del play-off con el Espanyol?
-Ha habido cachondeo. Guille Rosas me recordó alguna piquilla. A mí me gusta la gente competitiva, que va a por todas..
-¿Cuánto le falta para estar al cien por cien?
-No sabría decirle. Llevo un partido. Espero que con cuatro o cinco ya estar… Pero no sabría decirle.
-¿Qué hace fuera del fútbol?
-El año pasado me saqué la carrera de Ciencias de la Actividad Física y Deporte. El año pasado empecé a estudiar un máster: Gestión deportiva. Cuando acabe el fútbol me gustaría trabajar en algo relacionado con ello. Hoy en día, no me veo dentro del terreno de juego, sino más bien en el despacho. También ahora que estoy aquí… En Mallorca me saqué el PER (Patrón de Embarcaciones de Recreo). Aprovechando que estoy en Asturias, estoy estudiando la teórica. Descubrí esta pasión cuando estuve en Mallorca. Salir en barca es una de las cosas que más paz mental me da. Ya sea en verano o en invierno. Salir a pescar, el marca, me hace desconectar.
-¿Ya conoce el Mar Cantábrico?
-Todavía no he tenido la oportunidad. Espero que antes de que acabe la temporada tener ya el carnet. También me gusta ir al cine. O darme un paseo por las tarde. Y soy muy familiar. Cuando tengo un día libre suelo irme a Barcelona a ver a mi familia y estar con mi abuela (se emociona). Está en la residencia, tiene una edad avanzada.
-¿Están muy unidos?
-Es una persona que ha estado conmigo desde pequeño. Tiene una edad… Tiene alzhéimer. Cada vez que puedo, la voy a ver. A ella. Y a mi familia, amigos y la gente que quiero.
-¿Por eso no quiso salir al extranjero pese a tener ofertas?
-Exactamente.
-Arriba hay talento de sobra: Gelabert, Otero, Dubasin…
El talento es importante, pero lo fundamental es el grupo. En esta categoría manda el bloque y la solidez defensiva.
-¿Cree que hay una plantilla capacitada para ascender?
-Por calidad, sí. Pero tenemos mucho margen de mejora. Si todos nos concienciamos y trabajamos al máximo, podemos lograrlo.












