La tercera incorporación del Levante apareció en el ecosistema granota casi por sorpresa, pero respaldado por una dirección deportiva que ve en sus botas a un futbolista capaz de poner patas arriba al Ciutat de València con su desborde. Sin apenas referencias sobre su trayectoria en la masa social levantinista, Tay Abed aterrizó en València con las maletas cargadas de sueños y convencido de que su estancia en Orriols será fructífera para una carrera que apunta alto. El club granota suma a sus filas, de manera directa y sin el filial entre medias, a un futbolista que aspira a dejar huella mediante su talento, desequilibrio y fortaleza partiendo desde la banda derecha y después de mucho trabajo para atacar la firma de un jugador, a pesar de su juventud, muy cotizado en el mercado.
En calidad de capitán de la Selección de Israel, su país de procedencia, pero con pasaporte español desde los 14 años debido a las raíces españolas de su madre; y con el DNI recién sacado del horno como último ‘trámite’ para oficializar su traspaso, el Levante se llevó la palma adquiriendo los servicios de un Tay Abed que, con su llegada al Ciutat de València, cumple su sueño de jugar en España a sus 21 años de edad. Según pudo saber SUPER, el interés de los granotas procede de años atrás, donde se ejecutó un severo seguimiento que, ante la oportunidad de mercado para incorporarlo a sus filas, no dudaron en efectuar una operación que, llegando a negociar incluso, intentaron en verano, pero donde las exigencias monetarias del PSV pospusieron una conversación que ha llegado a buen puerto medio año después y que se acordó en las siguientes cifras: 200.000 euros a cambio del 80 por cien de sus derechos aprovechando su situación contractual en Países Bajos.
Tay junto a Paco Cortés. / LUD
Una vez el extremo declinó la propuesta de renovación de un contrato que expiraba el 30 de junio de 2026, fue relegado al filial del PSV pese a estar dispuesto a dar el salto al primer equipo, con quien hizo pretemporada el pasado verano y se postuló como uno de los futbolistas del futuro en el Philips Stadion. Hasta mediados de diciembre, donde desaparece de los planes de su club de procedencia, registró 7 goles y 4 asistencias en 19 partidos de la Eerste Divisie, siendo una de las sensaciones de la categoría de plata del fútbol holandés. Gracias a la insistencia del jugador de firmar por el Levante, ante la firme intención de unirlo a sus filas a través de unas conversaciones que arrancaron hace un mes, el PSV no solo pierde a uno de los futbolistas más prometedores de Europa, sino también falta de rentabilidad económica en su salida.
Cotizado en el mercado
No en vano, la entidad levantinista tuvo que hacer frente a diversos competidores para adquirir sus servicios. Entre otros, según informó el periodista Ismael Algarra en su canal de Twitch, el Inter de Miami y diferentes equipos de Bundesliga. De hecho, tal y como pudo saber SUPER, el Elche coqueteó con su fichaje en la actual ventana de transferencias, pero fue el Levante quien dio el paso y atacó a un Tay Abed que cumple con lo deseado en la dirección deportiva: futbolista comunitario, extremo y joven con talento y alta capacidad para revalorizarse en LaLiga. Con ficha del filial, pero luciendo un dorsal ’55’ por el que se decantó debido a su significado espiritual (centrado en la señal para dejar atrás limitaciones, abrazar nuevas oportunidades y tomar el control de tu vida, indicando un período de crecimiento espiritual y evolución), Tay Abed asume, tras seis años de desarrollo futbolístico en los Países Bajos, el desafío de deleitar a la parroquia del Ciutat de València con su velocidad y desborde, enloquecer a la grada con sus goles y, lo más importante, salvar al Levante del descenso mientras crece como futbolista sin ponerse techo alguno.













