¿Qué tipo de obra incluye en esta nueva exposición?
Son fotografías que llevo realizando desde hace más de diez años. He generado un archivo de cientos de imágenes a través de sensaciones que he experimentado en recorridos muy cotidianos en mi entono. Fui prestando atención a esas obsesiones que veía que se repetían y he recopilado cientos de imágenes en las que salía lo mismo en diferentes sitios. Muchos, como las que reflejan lugares públicos habituales, son materiales o huellas que están donde ya no deberían estar. Más que como una exposición es una instalación de vídeo e imágenes.
¿Qué supone en su carrera artística en este momento?
Yo vengo de la pintura y esta es mi primera exposición fotográfica completa. Y por eso los colores primarios tienen una importancia básica. Todo esto nació con la idea de generar una especie de archivo de colores que funcionen de forma armónica y que yo pueda tener de referencia a la hora de pintar. Me gusta definirlo como pintar con la cámara. Son todo fotografías hechas con el móvil, no hay nada analógico y por eso tampoco se trata como fotografía como tal. A mí me interesa mucho la moda y la publicidad, ese tipo de estrategias contemporáneas a la hora de tratar una imagen.
Usted estuvo 14 años trabajando en el extranjero y ha vuelto a establecerse en Gran Canaria. ¿Qué tipo de trabajos ha realizado durante todo ese tiempo?
Ha sido una mezcla. He realizado instalaciones de imágenes, pero el grueso siempre ha sido la pintura. Pero realizo muchas actividades. Hago dirección de arte en el cine, y trabajos de atrezzo, siempre estoy en un espacio creativo y eso me ha ayudado mucho a concebir esta muestra porque de alguna manera versa sobre la temporalidad, sobre el rato, la huella. Cada foto podría ser un fragmento de mi día a día y, por tanto, funcionar a modo de diario. Y como si trabajara en el ámbito cinematográfico le doy una durabilidad a la muestra que dura un mes y medio, que es como generar una escenografía que cuando acaba la película se deshace y va a otra. Toda esa temporalidad me interesa mucho también debido a un año de cambio que he tenido a nivel personal. Y por eso la exposición ha funcionado de manera casi premonitoria.
¿Y por eso le ha puesto el título ‘Es una transformación’?
En principio surgió como un modo de aceptar el cambio al formato que siempre había querido trabajar, pero ha medida que ha pasado el tiempo ha sido un lema del año pasado que ha surgido mientras he ido haciendo los diálogos de las imágenes. Las imágenes no tienen títulos, todas parten del mismo archivo que puede ser una escena cotidiana del bar de mi casa en la que aparece esa esquina sin clientes. Hay una obsesión por la minimización y maximización.
¿Existe una unidad temática?
Son fotos muy metafóricas. Partí de la idea de que tuvieran un carácter muy banal ya que me interesaba dar una estética popular en la que todos entendamos un poco los códigos. Hago una lectura más allá de la estética, para mí es muy importante el recuerdo que tengo asociado a cada imagen por eso funciona a modo de diario visual un poco abstracto.
Llama la atención el contraste de colores nada más entrar en la sala aunque la imagen pueda parecer poco estética.
Porque al final es una composición de colores que hay que equilibrar. Podemos encontrar la belleza en cualquier lugar cotidiano y eso es algo que me mueve mucho a mí. Pero yo voy más allá de la imagen, de encontrar la estética o la composición. Si nos fijamos en el cuadro de la cafetería, en la mesa está el rastro de dos personas que ya no están allí, son cosas que viene y que van, imágenes muy contingentes que parece que acaban de suceder o que van a suceder algo pero no se sabe muy bien que es. Son fotos en las que la textura me interesa mucho. Me interesa la superficie de las cosas en el mundo. La muestra también me ha servido para liberarme de todos los cánones de lo que implica algo más clásico como la pintura.
¿Y que destacaría de la sala del Centro de Artes Plásticas?
Me he sentido superlibre a la hora de realizar la muestra. Mi pintura es bastante impresionista. Y ha tenido épocas muy abstractas que se ha nutrido de otras bases. Con la pintura tenía la peculiaridad de recopilar soportes. Utilizaba carteles publicitarios a modo de lienzo y ya se creaba un diálogo con ese mensaje que había en la obra original, con ese color, esa palabra, etc. El objeto encontrado muchas veces está relacionado con objetos de moda, y eso me ha ido llevando hacia la apreciación del color, hacia la composición, hacia la estética. En esta exposición he querido generar un espacio en el que la gente se sienta a gusto, cómodo, o incluso identificado a nivel generacional. No he intentado tanto generar una línea exacta de un recorrido canónico, sino que te sientas envuelto en la sala por un espacio estéticamente agradable.
¿Y hay un leiv motiv que aparezca de forma constante?
La cotidianidad, la deriva del día a día, el análisis sobre la superficie de las cosas en el mundo. Muchas veces la fotografía y la pintura han compartido espacio. Pero esta es la primera vez que no incluyo pintura porque el archivo fotográfico ha crecido lo suficiente.
¿Tienen artistas que le hayan influenciado en su estilo?
Si, la fotografía de José Juan Hernández me influyó mucho, Millares fue no de los primeros que me hizo sensibilizar con la materia artística. Y me interesa mucho la obra de Wolfgang Tillmans, Philip-Lorca diCorcia o Adrián alemán en el ámbito insular.
Hay colores intensos que aparecen a los márgenes de las series.
Nació de manera accidental. Muchas de las fotografías que no entraron son un tipo de imágenes más abstractas o puramente estéticas. Son colores intensos, donde hay mucho cielo. Una de las series que tengo sobre cielos u horizontes degradados naturales me permiten componer, y genera una especie de placer visual. Me gusta que el visitante cuando viene la sala se sienta en armonía. Por eso creo mucho en estos elementos que dan un ritmo. Ha sido el ejercicio más puro y especial.
¿Qué destacaría del vídeo que recibe al visitante?
Aparezco yo pelando una papa y se va generando un dibujo en la propia piel de manera automática. La muestra, como comentaba, es una instalación con vídeo e imágenes donde las obras funcionan de forma diferente en cada espacio. Hay serie de fotos que se puede recablear y cambiar según el diálogo o el ritmo visual que se quiera dar. Hay que destacar que la muestra está comisariada por Romina Llaguno y publicaremos un catálogo que incluirá un texto de la fotógrafa Laura San Segundo.












