ME HA GUSTADO
A cuatro partidos de otro título
La mala suerte que tuvo el Barça en Anoeta (cinco postes en 45 minutos, decisiones de VAR por 45 mílimetros), la tuvo el Club al día siguiente en el sorteo de la Copa del Rey. De los siete posibles rivales, le tocó el Albacete, el único que no juega en primera división. Por más etiqueta que tenga de matagigantes, tras cepillarse al Madrid con los dos golazos postreros de Jefté, el Barça se jugará su pase a semifinales en el Carlos Belmonte. De esta forma, y con el debido respeto para todos los rivales, si los de Flick se plantan a semifinales, ahí, a doble partido, será muy difícil que el Barça, en el estado actual de forma y de concentración, pueda caer eliminado a 180 minutos. Y, ya puestos a imponer la lógica y sabiendo que el Real de Arbeloa está fuera de la competición, si el equipo llega a la final de la Cartuja, ahí volverá a ser altamente favorito en las casas de apuestas. Así pues, el Barça está a cuatro encuentros de repetir el título de Copa del Rey. Partido a partido, pero la Supercopa en el saco y otra Copa en la vitrina serían el mejor chute de confianza para el sprint del ilusionante final de temporada.
NO ME HA GUSTADO
El penalti de Brahim huele a chamusquina
Cuanto más veo el penalti de Brahim en el último suspiro de la final de la Copa de África, más entiendo que lo chutase a la manera de Panenka. Y más pienso, también, que ahí hubo algo que jamás será contado. Hay cuatro imágenes que dan qué pensar. La más evidente: Mendy, el portero senegalés, detiene el penalti más importante de la historia de su país, el que les seguía dado vida para ganar el título, y ni un solo compañero suyo va a abrazarle ni corre hacia él para felicitarle. Nadie. Muy raro. De la misma forma, Brahim no se lamenta en el instante por el error. Se da media vuelta y corre a defender sin maldecir a todos los dioses del mundo. Pero hay, también, dos momentos de antes del chut que huelen mal. Por un lado, antes de la ejecución, Sadio Mané le dice algo al oído del portero. Se tapan la boca, pero con la otra mano el gesto de Mané al portero diciéndole que se quede quieto, es muy explícita. Por último, en el plano televisivo de Brahim, en la espera antes de chutar, se lee perfectamente como un defensa senegalés le dice al del lado: “C’est pas but. Il vas rater”. Ese “No será gol. Va a fallar” parece, más que un deseo, una información que le daba a un compañero de equipo. ¿Pactado? ¿Por ello no se movió Mendy? ¿Por eso nadie corrió a felicitarle?










