El gafe es la ineficacia

El sanchismo como idea de gobierno se erigió como bien pudo sobre la idea de control, de modernidad tecnocrática y de una supuesta superioridad moral frente al pasado. La realidad ha ido desmontando ese decorado con la paciencia de una gotera. Ahora son los trenes, pero antes fueron la energía, el agua que se desborda, la vivienda, la inmigración, la seguridad jurídica. Y, entre la ironía y el cansancio, cualquiera podría preguntarse si no estaremos asistiendo a una versión laica y administrativa de las siete plagas.

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