Una de las familias valencianas de las dos mujeres desaparecidas tras el grave accidente ferroviario que tuvo lugar este domingo por la tarde en Adamuz (Córdoba), en el que ha habido 43 víctimas mortales y 152 heridos, con más de 30 aún hospitalizados este miércoles (9 en UCI), ya ha sido formalmente informada de su pariente se encuentra entre las víctimas mortales del siniestro. Se trata de Enedina, de 39 años, natural y vecina de Villena. Ha sido su hermano quien ha recibido la información en el recinto habilitado en Córdoba para atender, apoyar e informar a las familias en estos momentos tremendamente duros.
Las dos estaban dadas por desaparecidas, tal como adelantó en exclusiva Levante-EMV el lunes, que no ha querido facilitar sus identidades hasta que estuviese confirmado que figuraban en la lista negra de este siniestro y sus familiares hubiesen recibido la confirmación oficial por parte de la Guardia Civil. Esa creciente sospecha se veía alimentada porque el martes por la noche, 48 horas después de la segunda peor tragedia ferroviaria de la alta velocidad en España, no figuraban entre los heridos aún ingresados en los hospitales, pero tampoco había constancia oficial de su identificación hasta ese momento por parte del Servicio de Criminalística del Instituto Armado.
Desde primera hora de hoy ya estaban identificados los 43 cuerpos levantados en el lugar del siniestro (faltan aún dos: hay 45 denuncias por desaparición), y a lo largo de este miércoles está previsto que se notifique oficialmente el fallecimiento de muchas de las víctimas a sus familiares en el recinto habilitado para ellos en Córdoba, junto al Centro de Integración de Datos (CID) formado por forenses y guardias civiles, centro que se monta después de toda catástrofe con víctimas múltiples, siguiendo las directrices del protocolo vigente desde 2009, tal como se hizo en la dana del 2024 en València.
Las dos iban en el fatídico coche 2 del Alvia
Esa comunicación oficial la están realizando agentes del grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Córdoba, que encabeza el equipo que está a cargo de la investigación del siniestro y de las gestiones con las familias, y a los que este martes se unieron como refuerzo sus compañeros de la UCO y agentes del Servicio de Psicología del Instituto Armado.
Enedina, al igual que la otra mujer con vínculo con Valencia, viajaba en el coche 2 del Alvia descarrilado tras ser golpeado por los furgones de cola del Iryo con el que se cruzó cuando ambos circulaban a más de 200 Km/h (en un tramo autorizado hasta 250 Km/h), y en el que ahora se investiga si había una rotura previa de la vía y por qué.
Lo que sabía desde el principio es que las dos tenían plaza en ese fatídico vagón, según los billetes validados a nombre de cada una de ellas en la madrileña Estación de Atocha antes de subir al tren Renfe Alvia 2384, que había partido a las 18.05 horas de Madrid y debía llegar cuatro horas después a su destino final en Huelva, tras una única parada en Sevilla.
Iba a realizar una auditoria a Huelva
Por lo que respecta a Enedina, viajaba sola y su destino era Huelva, última parada del tren Alvia. Fuentes allegadas a la mujer han explicado a este periódico que Enedina, licenciada en Farmacia y responsable del Área de Microbiología de distintos laboratorios desde hace 15 años, se dirigía a Huelva para inspeccionar una empresa que optaba a una certificación de calidad.
La mujer, que también había realizado un máster en Calidad y Seguridad Alimentaria y disfrutado de una beca de control analítico de productos destinados al comercio exterior, llevaba meses dedicada a la docencia en materia de seguridad alimentaria y microbiología dentro de la plataforma online Iniciativas Empresariales, trabajo que compartía con el de auditora técnica en microbiología como colaboradora reconocida de la Entidad Nacional de Acreditación en España (ENAC), el organismo público que evalúa a laboratorios y organizaciones implicadas en la certificación de distintos estándares internacionales de calidad, en su caso, alimentaria y medioambiental.
En esta ocasión, Enedina, muy conocida en Villena, al igual que su hermano, entrenador del equipo local de baloncesto, se dirigía a Huelva precisamente para supervisar y evaluar una de esas organizaciones, que debía visitar el lunes a primera hora, por lo que cogió el tren que salía de Madrid a las 18.05 y debía llegar a Huelva a las 22.00 horas, para hacer noche y acudir al día siguiente a la empresa que iba a auditar.
Enedina, que vivía en Villena, un municipio sumido en la consternación desde que había comenzado a saberse que ella iba en ese tren, era una defensora a ultranza de la adopción de perros, especialmente de podencos, de los que tenía dos, y era socia de la Protectora de Villena. No era su única actividad solidaria. Hace poco más de tres años, por ejemplo, decidió cortarse su melena, de 30 centímetros de longitud, para donarla a la Asociación Española Contra el Cáncer, tal como recoge orgullosa en su perfil de una red social.
Las familias han denunciado y aportado su ADN
Nada más tener conocimiento del siniestro, los familiares de ambas empezaron a llamarlas a sus teléfonos móviles y, al ver que les era imposible establecer comunicación, empezaron a temer lo peor. Lo siguiente fue llamar a Emergencias y, después, a los teléfonos habilitados para los familiares de posibles afectados por el siniestro ferroviario. Familiares de la mujer de 85 años denunciaron su desaparición y aportaron los datos identificativos en el punto habilitado por la Guardia Civil en Madrid, donde residen dos de sus hijos, así como muestras de ADN para cotejarlo con el cuerpo si se confirman los peores augurios.
Por su parte, el hermano de la villenense de 39 años se desplazó en las horas siguientes al siniestro a Adamuz, primero, y a Córdoba, después, donde ha formalizado también la denuncia por desaparición y ha aportado su ADN así como datos de su hermana en la entrevista antemortem con los agentes de Policía Judicial de la Comandancia de Córdoba. Ha sido precisamente él quien ha recibido la confirmación oficial en torno a las 14.00 horas de este miércoles. Ahora deberán recibir del juzgado de Montoro que se ha hecho cargo del caso la licencia de enterramiento y gestionar una funeraria para poder recibir el cuerpo y trasladarlo a Alicante.
«Un auténtico mazazo»
Fuentes próximas a la familia han afirmado que esa confirmación ha supuesto «un auténtico mazazo» para su hermano, unos años mayor que ella, ya que hasta el último momento seguía albergando la esperanza de que Enedina estuviese hospitalizada, inconsciente o desorientada, en algún hospital.
El coche 2 en el que viajaban ambas es precisamente el vagón que aún no había podido ser elevado a la espera de que llegase la maquinaria pesada, dos grúas de grandes dimensiones llegadas a primera hora de este martes al lugar del siniestro. Ha sido precisamente al empezar a remover el amasijo de hierros cuando han sido localizados cuatro cuerpos dentro de los restos de ese furgón del Alvia, y un quinto debajo de los hierros del Iryo. Son dos cuerpos más de los que se tenía constancia hasta ayer, lo que hizo que la cifra de fallecidos subiera desde primera hora del martes de 40 a 42. Todavía hay un desfase de una persona, ya que hay 43 desaparecidos, según las denuncias interpuestas en uno de los cinco puntos habilitados en Córdoba (lugar del siniestro), Málaga (origen del Iryo), Sevilla (parada del Alvia), Huelva (destino del Alvia) y Madrid (origen del Alvia y destino final del Iryo).
Investigaciones paralelas
El accidente, cuyas causas investigan, por un lado, un equipo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y por otro la Guardia Civil junto con un juzgado de Montoro (Córdoba), se produjo a las 19.39 horas del domingo, a un kilómetro de la estación de Adamuz (Córdoba), cuando un tren de la compañía italiana (con participación valenciana) Iryo que cubría el trayecto Málaga-Puerta de Atocha (Madrid) colisionó frontolateralmente contra un convoy de la española Alvia de la línea Madrid-Sevilla-Huelva.
Según las primeras investigaciones, un vagón del Iryo, que circulaba a 205 Km/h, perdió por causas que se desconocen el bogie (tren de ruedas de cada furgón), lo que hizo que sus últimos dos vagones se salieran de los raíles de la vía 1 hacia su izquierda, lo que provocó que invadieran la vía 2, impactando 20 segundos después con la cabeza del Alvia, que venía en sentido contrario a 210 km/h. Como consecuencia del brutal impacto -los trenes quedaron a 800 metros uno del otro-, los dos primeros vagones de este último convoy, el Alvia, azotados por la cola del Iryo, descarrilaron también y acabaron, partidos en varios trozos, en un terraplén de cuatro metros al pie de los raíles.
En esos coches 1 y 2 del Alvia Madrid-Sevilla-Huelva se produjeron la mayor parte de las víctimas mortales. De hecho, este martes comenzaban los trabajos de izado del coche 2, gracias a una grúa de grandes dimensiones traída desde otra provincia, para extraer los tres últimos cuerpos que permanecían atrapados en el amasijo de hierros, del que los bomberos no habían logrado recuperarlos.
A esos tres cadáveres se les une otro más hallado a primera hora del martes al remover uno de los furgones del Iryo. Este último cuerpo es el que ha hecho subir a 41 el número de fallecidos en el accidente.
El segundo peor accidente de la alta velocidad
Mientras se reúnen datos para investigar las causas de este siniestro ferroviario, el segundo peor de la alta velocidad en España tras el de Santiago de Compostela que dejó 79 muertos en la curva de Angrois en 2013, la Guardia Civil está centrando todos sus esfuerzos en agilizar al máximo la identificación temprana de las víctimas mortales, para lo cual se está siguiendo el Protocolo de Sucesos con Víctimas Múltiple y que ya se utilizó en València para identificar a los fallecidos en la dana del 29-O, en el accidente de metro de València en 2006 o en el incendio de Campanar de 2024, y que se creó en 2009, a partir de la experiencia adquirida en los atentados del 11-M (2004) y el siniestro del Yak-42 (2003).
Para ello, el Instituto Armado ha creado oficinas antemortem en las comandancias de Córdoba, donde se centraliza la investigación, pero también de Huelva, Sevilla y Madrid, destino, parada y origen, respectivamente del Alvia, y de Málaga, origen del Iryo, para recibir denuncia de las familias, tomar muestras de ADN y requerir todos los elementos implicados en una identificación, principalmente información odontológica, pero también de objetos personales, marcas o tatuajes, por ejemplo.
Identificación por huellas: así se hace
La toma del ADN es obligatoria en estos casos, aunque se intenta identificar con huellas, el método más rápido, y que en siniestros como este, donde las improntas digitales permanecen inalteradas por lo general, es el método de elección por la celeridad unida a la fiabilidad.
Para ello, dado que se cuenta con la identidad previa de los desaparecidos gracias al cruce de datos de las denuncias interpuestas por las familias y la información personal que consta en los billetes (en alta velocidad son nominales, esto es, van a nombre del pasajero, como en los vuelos), por lo que es suficiente con buscar las huellas en la base de datos del DNI y cotejarlas con las que se les toman en el Instituto de Medicina Legal de Córdoba durante las autopsias.
Caos con los listados: hospitalizados inconscientes
Como sucede en este tipo de catástrofes con víctimas múltiples, los agentes de Criminalística y de Policía Judicial implicados en la identificación de los fallecidos y heridos se encontraron durante las primeras 24 horas con el escollo de la disparidad de información entre los listados de las dos compañías ferroviarias, la española Alvia y la italiana Iryo, no coinciden con los de los servicios sanitarios, según las fuentes a las que ha tenido acceso Levante-EMV.
Eso sucede, entre otras razones, por la premura en los traslados y, sobre todo, porque en las primeras horas del lunes había un número importante de heridos en estado inconsciente y sin pertenencias (se habían quedado desperdigadas, tanto los objetos personales como la ropa, en algunos casos, en el lugar del siniestro), lo que complicaba su identificación y, por tanto, su eliminación de la lista de posibles fallecidos.
De ahí la importancia, en estos casos, de que los familiares faciliten el mayor número de datos físicos de los viajeros cuyo paradero se desconoce durante esas entrevistas antemortem con los agentes, porque cualquier detalle puede ser clave para poder poner nombre y apellidos a las víctimas mortales, pero también a aquellos heridos que no han podido o sabido dar su identidad porque no están en condiciones de hacerlo.
Avisaron los pasajeros
De momento, las cifras provisionales establecen que 40 personas han fallecido, entre ellos el maquinista del Alvia, y 152 han resultado heridas tras descarrilar ambos trenes en el término municipal de Adamuz, en la provincia de Córdoba. Tras el accidente, varias personas quedaron atrapadas en los vagones, y los equipos de emergencia tuvieron que trabajar intensamente durante las primeras horas para extraer, atender y trasladar a los heridos.
El Iryo 6189, que había salido de la estación María Zambrano de Málaga a las 18.40 horas con destino a la de Puerta de Atocha, en Madrid, con 317 personas a bordo, descarriló sus dos últimos vagones a las 19.45 horas e invadió la vía contigua por la que en ese mismo momento llegaba el convoy de Renfe Alvia 2384 Madrid – Huelva, que también acabó descarrilando.
Fueron los propios pasajeros quienes dieron la voz de alarma, alertando de la posible existencia de personas heridas e incluso atrapadas, lo que motivó el despliegue inmediato de un amplio dispositivo de emergencia. Hasta el lugar del siniestro se han desplazado bomberos, Guardia Civil, Policía Local y servicios sanitarios, que continúan trabajando sobre el terreno.
Los vagones del Iryo impactaron contra los dos primeros vagones del Alvia de Renfe, que salieron despedidos. Como consecuencia del impacto de los vagones, que el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado de «terrible», han fallecido al menos 41 personas, y 39 permanecen hospitalizadas este martes 20 de enero.
Un accidente «muy extraño» y «terrible»
El ministro de Transportes, Óscar Puente, quien calificó el accidente de «terrible», explicó desde el principio que «el tren Iryo es un tren nuevo y la vía es una vía renovada. El accidente es tremendamente extraño. Es en una recta. Los expertos que hemos consultado están muy extrañados y esperamos que la investigación nos ayude a aclarar lo ocurrido», añadió en su primera intervención tras el doble descarrilamiento.
Puente, que se desplazó a primera hora del lunes al lugar del siniestro, no quiso apuntar a una causa concreta para evitar una especulación, pero ha remarcado que la vía fue actualizada en el pasado mes de mayo. «No se puede especular si es por el material rodante o por las vías».
“Como mínimo, hasta dentro de un mes, no tendremos la resolución de la investigación. Se trata de una comisión por ley [la CIAF], independiente, que arrojará luz y esclarecerá las causas de lo ocurrido”, ha añadido. El ministro, que ha estado en contacto con el presidente Pedro Sánchez “desde el primer momento”, ha trasladado sus condolencias a las familias de las víctimas, además de desear la pronta recuperación a los heridos.
El ministro también ha confirmado que, como consecuencia del siniestro, la circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía permanece suspendida, posiblemente hasta «el 2 o el 3 de febrero».
Pasadas las 1.30 horas de la madrugada ya del lunes, seis horas después del siniestro, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, llegó al lugar del trágico accidente ferroviario, acompañado del consejero de Justicia, José Antonio Nieto, y el de Sanidad, Antonio Sanz.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por su parte, ha decretado tres días de luto nacional y transmitió desde el principio sus más sinceras condolencias a las familias y seres queridos de las víctimas del descarrilamiento de trenes en Adamuz (Córdoba), en «una noche de profundo dolor» para España, dijo en su perfil de X.
Fuente: Levante – EMV














