El juzgado de instrucción número 2 de Montoro es quien, desde la noche del domingo, se hace cargo del proceso judicial derivado tras el accidente ferroviario en Adamuz. La jueza interina María del Carmen Troyano asume el encargo antes de ser relevada. La plaza es conocida por requerir de «mucho trabajo», estar falta de recursos y no haber contado con un titular fijo.
El partido judicial de Montoro abarca los municipios de Bujalance, Cañete de las Torres, El Carpio, Pedro Abad, Villa del Río, Montoro y Adamuz. El secretario coordinador de Justicia en Córdoba, José Antonio Guerra, explica a este periódico que es una plaza que tiene «una carga de trabajo muy importante«. Y es que también tramita asuntos de violencia de género, por lo que el trabajo «se multiplica», señala.
Imagen de los Juzgados de Montoro. / Víctor Castro
Ante su caso más importante
La plaza está lejos de ser conocida como un «retiro dorado» para profesionales de la judicatura. Tal y como explica Guerra, en ella también se llevan asuntos relacionados con fincas olivareras, casos de violencia de género, sucesos y hasta delitos agrarios y medioambientales. Sin embargo, esta «macrocausa», como la define Guerra, es el caso más grande al que este órgano judicial se había enfrentado. Para ayudar en esta tarea, la Consejería de Justicia anunció el lunes que reforzaba este partido judicial con la creación de dos nuevos puestos, correspondientes a un gestor y a un tramitador.
Además, desde la Oficina Judicial se ha solicitado al Ministerio de Justicia el nombramiento de un juez de refuerzo y de un letrado de la Administración de Justicia para apoyar la tramitación de la causa, sin que por el momento se haya recibido respuesta.
Un juzgado «desbordado»
De hecho, tales son las necesidades de trabajo que se viene alertando con anterioridad de la necesidad de ampliar la plantilla. «En casi todos los partidos judiciales había un servicio común para ayudar y en Montoro, hasta este año, no se ha creado», explica Guerra. Esta situación se ha visto agravada con la apertura de este caso. También se impulsaron dos comisiones de servicio, sin relevación de funciones, para prestar apoyo específico al Registro Civil de Montoro. Desde el juzgado explican a este periódico que están «desbordados» y que tienen «muchísimo trabajo«. Prueba de ello es que han ampliado su horario para autorizar traslados y enterramientos de las víctimas.
Otra circunstancia que ha marcado esta plaza es la falta de estabilidad, una situación de la que adolece «desde hace años», según Guerra. «Ha habido muchos traslados, magistrados que han pedido destino en otros órganos judiciales y cambios frecuentes en la plantilla», concluye.















