Que los microplásticos constituyen ya una plaga omnipresente que se encuentra desde las cimas del Himalaya hasta las masas heladas de la Antártida no es algo nuevo. Por desgracia, ningún rincón del planeta huye de la ‘plastisfera’ que hemos creado. Lo que no se sabía, y resulta resalmente sorprendente, es que hay más microplásticos en los entornos rurales que en los propios núcleos urbanos.
Esto es lo que ha demostrado una investigación llevada a cabo por la Universidad de Leeds (Reino Unido), que ha hallado diminutos fragmentos de plástico en mayor cantidad en entornos rurales, normalmente considerados un lugar donde respirar tranquilos, que en áreas urbanas. Los científicos señalan que los árboles y otras formas de vegetación capturan con gran facilidad partículas de microplásticos de la atmósfera y las depositan en los bosques.
El doble en el bosque que en la ciudad
El estudio, realizado durante tres meses y publicado en la revista ‘Environmental Pollution’, detectó hasta 500 partículas microscópicas de plástico por metro cuadrado al día en un área boscosa, cantidad que es casi el doble de las recogidas en el centro de una gran ciudad.
Abundancia de partículas plásticas según la zona / Environmental Pollution
Los investigadores analizaron la presencia de microplásticos en tres lugares de Oxfordshire, en Inglaterra: un bosque rural, una localidad suburbana y la propia ciudad de Oxford.
El equipo tomó muestras cada dos o tres días, de mayo a julio de 2023, con un espectroscopio de alta resolución, que mide cómo los materiales absorben la luz infrarroja. Eso les permitió identificar exactamente de qué están hechos los diferentes materiales analizados.
En esos tres meses se identificaron 21 tipos de plásticos en cuatro rangos de tamaño. Algunos tenían solo 25-50 micrómetros, una milésima de milímetro, equivalentes a bacterias grandes y más pequeños que un grano de polen o de arena.
Partículas de diferente material
De hecho, hasta el 99% de las partículas eran tan pequeñas que resultaban invisibles al ojo humano. El bosque de Wytham Woods registró el mayor número total de partículas, mientras que la ciudad de Oxford presentó la mayor variedad de tipos.

Los bosques atrapan gran cantidad de microplásticos de la atmósfera / Agencias
En el bosque, la mayoría de los nanoplásticos hallados eran de tereftalato de polietileno. Conocido como PET, este plástico se utiliza a menudo en la fabricación de ropa y en artículos de cocina, como envases para alimentos.
En la localidad suburbana el material más habitual fue el polietileno, usado para fabricar bolsas de plástico. En la ciudad de Oxford, en cambio, la mayoría de las partículas eran de alcohol vinílico de etileno, un polímero muy utilizado en envases alimentarios multicapa, componentes de sistemas de combustible de automoción y láminas industriales.
«Nuestra investigación revela que los entornos rurales no son necesariamente seguros frente a los microplásticos en el aire y pone de manifiesto cómo elementos naturales, como los árboles, influyen en los patrones de contaminación», afirma Gbotemi Adediran, profesor de geoquímica de superficies terrestres y autor principal del estudio.

Casco antiguo de la ciudad de Oxford, en Gran Bretaña / Agencias
«La presencia generalizada de microplásticos más pequeños suscita preocupación por los posibles riesgos para la salud debido a su inhalación, tanto si las personas viven en una ciudad o en una aldea rural«.
Cómo se desplazan los microplásticos
Estudios previos han demostrado que los microplásticos pueden permanecer suspendidos en el aire durante semanas, y las partículas más pequeñas son capaces de recorrer miles de kilómetros.
Las condiciones meteorológicas influyen de forma decisiva en su transporte a tan largas distancias. Los investigadores constataron que en días ventosos se depositaban más partículas que en días sin viento. La lluvia, en cambio, reduce el número de partículas, aunque entonces son de mayor tamaño.














