De fútbol se va a hablar poco en las comparecencias de Álvaro Arbeloa como entrenador. Hasta el momento, en sus intervenciones, que han tenido lugar en medio de una crisis galopante, no se ha escuchado un debate sobre uno u otro esquema. Solo lugares comunes de esfuerzo, coraje o escudo. La idea es clara: blindarse de cara al vestuario y darle a los jugadores el poder para que ellos manejen el destino del Real Madrid. La defensa aguerrida de Vinicius en la previa al partido frente al Mónaco, así lo ejemplifica.
«Nos toca cambiar pitos por aplausos»
“Quiero que quede muy claro: Vinicius va a estar en el campo siempre que esté disponible y rinda como sabe hacerlo. Es un jugador absolutamente extraordinario. Lo necesito en el campo, no fuera”, aseguró. Una marca clara con respeco a Xabi Alonso, su antecesor, crucificado por el cambio del brasileño en el clásico. El principio del fin de su etapa. Arbeloa, que en su presentación masajeó a sus estrellas, está dispuesto a sostenerse sin tomar decisiones que generen debate interno.
No le importa tanto que exista discusión externa, como la que se generó después de sus palabras criticando los cánticos que pedían la dimisión de Florentino en el encuentro frente al Levante. «Creo que las pitadas debilitan al equipo y al club. El otro día sé que hubo campañas organizadas para debilitar al Madrid, pero a mí no me van a engañar. Mi máximo respeto al Bernabéu, que siempre se ha portado de forma excepcional. Estoy seguro de que quieren lo mismo que yo: que el Madrid gane títulos”, insistió. Aunque esquivó la respuesta a la pregunta del origen de esas protestas que él dice conocer.
Sobre si puede abrirse un cisma en el madridismo, volvió a refugiarse en los lugares comunes. “Os veo muy preocupados por los pitos. Conozco al público del Bernabéu. Se lo he dicho a los jugadores: es un público justo. Ahora nos toca cambiar los pitos por aplausos mostrando esfuerzo, calidad y el juego que le gusta ver«, aseguró un entrenador que bromeó con el propio Vinicius en la salida del entrenamiento. Una conversación sobre multas e impuntualidad tras la sesión de vídeo. «Fue una anécdota graciosa y nada más», despachó, consciente de que tiene mil ojos sobre él en este momento.
«Estos jugadores son mejores aún de lo que pensaba»
De ahí que no le valdrán las excusas de que no le escuchan los jugadores, por el ruido ambiental, como argumentó tras la eliminación de Copa frente al Albacete. “Desde el primer día he dicho que tengo una plantilla extraordinaria. En estos primeros seis días me he dado cuenta de que son incluso mejores de lo que pensaba. He venido aquí a luchar por todos los títulos. La Liga y la Champions son el objetivo del equipo y mío. Para ello tendremos que hacer lo que haga falta», argumentó, para terminar lanzando una petición de apoyo al Bernabéu.
Hay lógicas contradicciones en su discurso, nacido en un tiempo de guerra. El respeto a la soberanía del campo blanco, a la vez que señala cómo estas pitadas debilitan al equipo, responde a un complicado juego de equilibrios sobre el que tendrá que construir su propuesta. Pero si algo sabe Arbeloa después de 20 años en el club, es que las victorias y los goles lo cubren casi todo. Por eso necesita la mejor versión de Vinicius, Bellingham o Mbappé, que ejerció, antes que él, de capitán sin brazalete. Algo que echaba de menos un club que no ha podido contar con su mejor versión en los lances recientes.
El galo pidió que no se singularice la protesta en un solo actor como Vinicius, quien con su renovación en el aire, ha recibido todo el cariño del vestuario. “Lo que quiero y lo que deseo es el apoyo del Bernabéu a todos sus jugadores y, sobre todo, a Vinicius. Es un chico que lleva muchos años escribiendo su historia en el Madrid. Lo dije el otro día: nos ha dado dos Champions y noches mágicas y excepcionales. Necesita al Bernabéu para dar su mejor versión», repitió Arbeloa, quien también cubrió a Jude tras ser el otro gran señalado. Ahora, le toca a ellos responder.












