El ser humano, desde que nace, lo hace con una fecha de caducidad. El paso del tiempo, inexorable e inevitable, termina por hacer mella en la biología de todo ser vivo, degradando poco a poco las facultades físicas y mentales de la persona. Es imposible escapar del envejecimiento, pero sí que es posible hacerlo de una mejor manera. La medicina integrativa busca, mediante la vida saludable, tener una vida más longeva y con una menor degradación. La nutrición y los hábitos de comunicación son claves.
Respecto a esta materia, Sergio Sánchez, presidente de la Federación Española de Sanitarios por la Medicina Integrativa, ha dado este lunes por la tarde una conferencia en el Salón Dominó del club Metropole enmarcada en el Foro de Vida Saludable y Longevidad. En la ponencia, se ha analizado cómo es posible llegar a vivir 100 años con una vida larga y saludable recurriendo a este tipo de técnica sanitaria.
Comenzó explicando en qué consiste exactamente la medicina integrativa, algo que, si bien resulta muy habitual en el resto del mundo, como en hospitales de Estados Unidos, en España aún se encuentra muy verde. Sánchez expuso que se trata de un conjunto de técnicas basadas en hábitos saludables que tienen beneficios comprobados en la forma en la que envejecen las personas, derivando en un menor gasto sanitario a cambio de una mejor calidad de vida.
Fortalecer el sistema
El sanitario expuso que una de las claves principales de la medicina integrativa es la nutrición, la cual debe estar orientada a fortalecer el sistema inmunológico mediante la eliminación de toxinas. En este sentido, resulta fundamental realizar un control de la microbiota intestinal, así como otros hábitos de desintoxicación, como el no fumar, tomar alcohol o reducir el exceso de medicamentos «autorecetados».
Dentro de estas acciones de vida habituales, también destacó el implementar el ejercicio en el día a día, pero siempre teniendo en cuenta la situación personal de cada uno. Sánchez utilizó, por ejemplo, a la típica persona que se apunta al gimnasio en enero como propósito de año nuevo y, por exigirse más de lo que su cuerpo está preparado para soportar, acaba por lesionarse.
Finalmente, la clave más interesante que destacó el ponente fue la gran influencia que tienen los hábitos de comunicación en la mejoría del envejecimiento de la persona. Sánchez alertó de que, actualmente, existe una epidemia de soledad que favorece una menor longevidad: el ser humano, social por naturaleza, requiere de tener un sentido de pertenencia y un acompañamiento vital, y, según el sanitario, «mientras más años cumplimos tenemos una mayor pérdida de conciencia social«. En este sentido, finalizó animando a los asistentes a hacerse una pregunta clave: «¿Qué nivel de satisfacción tengo respecto a mi entorno?».
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