El deseo sexual no sigue una curva universal. Un amplio estudio científico muestra que la edad y el género explican buena parte de las diferencias individuales, con un hallazgo sorprendente: el pico de deseo masculino se sitúa alrededor de los 40 años. En las mujeres, en tanto, desciende antes y de forma más pronunciada, a partir de factores biológicos, sociales y experiencias de vida.
Los resultados de un nuevo estudio publicado en la revista Scientific Reports y liderado por investigadores de la Universidad de Tartu, en Estonia, muestran que los factores demográficos por sí solos, incluso sin tener en cuenta las influencias psicológicas o relacionales, explican el 28 % de la variación en el deseo sexual. Además, el deseo de los hombres alcanza su punto máximo a finales de los 30 y principios de los 40, no en la adolescencia o los 20, como se suponía anteriormente.
El estudio abarca datos de más de 67.000 adultos del Biobanco de Estonia y ofrece nuevos matices sobre cuándo y cómo cambia el deseo sexual a lo largo de la vida. También concluye que factores demográficos básicos, como la edad, el género y el estado familiar, explican una parte considerable de las diferencias entre personas, según informa Medical Xpress.
Hombres, mujeres y sexualidad
La investigación analizó exactamente información de 67.334 personas de 18 a 89 años, que representan aproximadamente el 7 % de la población adulta de Estonia. Los autores construyeron modelos que incluyeron variables como orientación sexual, estado de relación, reciente maternidad o paternidad, número de hijos, satisfacción con la pareja, nivel educativo y ocupación.
En conjunto, las variables demográficas explicaron alrededor del 28,3 % de las diferencias observadas en el deseo sexual entre individuos, con el género y la edad ubicándose como los aspectos sobresalientes. Entre los hallazgos más llamativos está la diferencia en la curva de deseo por género. Aunque el deseo tiende a disminuir con la edad en ambos sexos, la caída es mucho más pronunciada en las mujeres, especialmente en torno a la menopausia.
Por el contrario, los hombres muestran una trayectoria más sostenida y, según las conclusiones de los científicos, su cúspide promedio se sitúa en la franja entre los 37 y los 43 años de edad, desafiando ideas populares sobre una libido máxima en la juventud. Estos patrones sugieren combinaciones de factores biológicos (hormonas), psicosociales y de rol, que actúan de forma distinta según el género.
El deseo sexual, la integración familiar, las preferencias y los genes
El estudio también detalla efectos ligados a la integración familiar y la orientación sexual. Para las mujeres, tener más hijos se asoció con niveles menores de deseo, posiblemente por la carga de cuidados, el cansancio y cambios hormonales. Sin embargo, los hombres con familias numerosas reportaron, en promedio, mayor deseo sexual.
Referencia
Associations of Sexual Desire with Demographic and Relationship Variables. Toivo Aavik et al. Scientific Reports (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41598-025-23483-0
Por otra parte, las personas que se identificaron como bisexuales o pansexuales mostraron niveles de deseo sexual más altos que las personas heterosexuales, un descubrimiento consistente con investigaciones previas sobre diversidad sexual y patrones de atracción.
Aunque el trabajo se centró en variables demográficas y relacionales, los autores señalan que la biología, incluyendo los factores genéticos o hereditarios, pueden contribuir al deseo sexual. Sin embargo, hacen falta análisis específicos para cuantificar cuánto responden la herencia o los marcadores genéticos a estas diferencias.













