Pese a la incertidumbre geopolítica y económica que sacude en la actualidad al mundo, los mayores expertos en economía a nivel internacional siguen considerando que España crecerá en los próximos dos años, y aún más de lo que creían el pasado mes de octubre. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Producto Interior Bruto (PIB) de España crecerá un 2,3% en 2026 y un 1,9% en 2027, lo que supone una variación al alza de 0,3 y 0,2 puntos frente a los datos proyectados en octubre.
Así, el FMI vuelve a elevar la previsión de crecimiento para España, tal y como ya hizo en los pasados meses de octubre, abril y enero de 2025. Las cifras de España son superiores a las exhibidas por Alemania (1,1% y 1,5%), Francia (1% y 1,2%) e Italia (0,7% en ambos años), citando a algunos de los vecinos europeos con los que nuestro país puede compararse. Además, las cifras de expansión económica de España son superiores a la media de la Eurozona (1,3% y 1,4%), y ligeramente inferiores a las exhibidas por Estados Unidos (2,4% y 2%).
«El crecimiento ligeramente más rápido en 2027 refleja los aumentos proyectados del gasto público, especialmente en Alemania, junto con el sólido desempeño continuo en Irlanda y España», expone el FMI, aunque avisa de que la moderada tasa de crecimiento anticipada para la eurozona refleja dificultades estructurales no resueltas.
Buenas perspectivas a nivel global
En cuanto al crecimiento a nivel global, la institución presidida por Kristalina Georgieva ha pronosticado un ritmo de crecimiento mundial del 3,3% en 2026, que no supone cambios respecto al año pasado. Para 2027, la institución no prevé cambios en la cifra, situándola así en el 3,2%. Tal y como recoge ‘Europa Press’, en su análisis, la institución apunta que este desempeño estable responde «al equilibrio de fuerzas divergentes», ya que los factores adversos derivados de los cambios en las políticas comerciales se ven compensados por los factores favorables derivados del aumento de la inversión en tecnología, incluida la inteligencia artificial (IA), así como por medidas de apoyo fiscal y monetario, unas condiciones financieras ampliamente expansivas y la adaptabilidad del sector privado.
«Se espera que el crecimiento mundial se mantenga estable, con una desaceleración del impulso en los sectores de alta tecnología, que seguirá compensando parcialmente el lastre en otros sectores», señala el FMI, destacando que, si bien se proyecta que los aranceles y la incertidumbre seguirán lastrando el nivel de actividad, se espera que su efecto sobre el crecimiento se desvanezca durante 2026 y 2027.
China e India confirman su poder de tracción
Las cifras de incremento más acusadas las exhiben dos de las economías emergentes más pujantes a nivel global, que curiosamente también son las dos naciones con mayor población del mundo. China (4,5% y 4%) e India (6,4% en ambos años) pulverizan los ritmos de desarrollo económico exhibidos por el resto de economías a nivel global. Ambos miembros de BRICS, junto a Rusia, Brasil y Sudáfrica, China es ya una potencia comercial a nivel global. Sin embargo, el ritmo de India se proyecta aún más pronunciado, y las cifras invitan a pensar que, en los próximos años, esta se convertirá en protagonista en el mapa económico.
Rusia no se recupera de su estancamiento
Otros gigantes, sin embargo, no tendrán tanta suerte. Rusia, que lleva casi cuatro años inmersa en la invasión de Ucrania, muestra cifras de crecimiento muy modestas en comparación con el resto de países de su magnitud. En 2024, el FMI proyectaba que el país presidido por Vladimir Putin crecería un 4,3%, pero al año siguiente dicha cifra se desplomó hasta el 0,6%, confirmando un estancamiento debido, en gran parte, a las pérdidas humanas y económicas que ha dejado la guerra de Ucrania, que casi cuatro años después dista mucho de haber sido resuelta.
Japón, que otrora fue una de las economías con mayor relevancia a nivel mundial, sufre ahora los efectos del envejecimiento de su población. Al igual que Rusia, sufre un cierto estancamiento económico que avalan las cifras proyectadas por el fondo, del 0,7% en 2026 y del 0,6% en 2027. Sin embargo, a tenor de las reformas políticas y económicas que su presidenta, Sanae Takaichi, se encuentra en proceso de emprender, no sería de extrañar que el rumbo de la economía japonesa cambiase en los próximos años.
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