Nuncal llegas a conocer bien a Castilla y León porque su amplia extensión oculta secretos y rincones insólitos que muchos no solo no conocen «in situ» sino que ni siquiera han oído hablar de ellos. Puede ser el caso del Valle de Losa, en Burgos, donde se levanta la ermita románica de San Pantaleón, un pequeño templo del siglo XII que parece suspendido en el aire sobre una gran roca.
La ermita se levanta directamente sobre una peña aislada, sin cimientos visibles, como si hubiera sido colocada allí a propósito para desafiar la gravedad.
¿Cómo acceder?
El acceso se realiza por un sendero sencillo, pero el impacto visual es inmediato: un edificio religioso encajado en lo alto de una roca, rodeado de paisaje y silencio.
La ermita en la provincia de Burgos. / Turismo JCyL
Lo más curioso es que la roca bajo la ermita no está tallada ni nivelada. Los constructores medievales adaptaron la construcción a la forma natural de la peña, un ejemplo extraordinario de arquitectura integrada en el entorno. Durante siglos fue lugar de peregrinación y retiro espiritual.
Pese a su singularidad, San Pantaleón de Losa sigue siendo un lugar poco frecuentado, ajeno a las grandes rutas turísticas.
Su arquitectura
La ermita es de finales del XII o comienzos del XIII, y fue consagrada en 1207. Dispone de un solo ábside semicircular y un tramo de nave bajo cúpula, y cuenta con una espadaña levantada sobre el arco triunfal de entrada al presbiterio.

La ermita en la provincia de Burgos. / Turismo JCyL
Destaca la cuidada ornamentación exterior de las ventanas y su portada, con una gran figura esculpida, una especie de atlante y un enorme zigzag que enmarcan y escoltan al resto de columnas y arquivoltas.












